> El Blog de Rubencho: pareja
Mostrando entradas con la etiqueta pareja. Mostrar todas las entradas

La Infidelidad en mis términos

A menos que usted tenga cierta parafilia y le de morbo con ver a su pareja buscando juntarse con otra persona, los cachos, que te soplen el bisteck o que te rasguñen la arepa, duele. 
Desde nuestro ego lo vemos como una traición que para muchos es imperdonable. No vuelves a ver a esa persona de la misma manera y pasas por emociones que van desde la tristeza hasta el rencor.
Pero para quienes lo hemos hecho, transitamos por las justificaciones. Lo hicimos porque podíamos. Por venganza. Por desatención. Algunos solo por experimentar. Y un sin fin de motivos que para mi, son los mismos para hombres y mujeres. No hay diferencias entre unos y otros. Con esta generación no vale aquello de que las mujeres aman o se entregan más ni nada de esas cursilerías de doña de los años cincuenta que nunca han tenido fundamento alguno. A todos nos gusta el sexo por igual a nivel de géneros.. Todos queremos experimentar cosas que nos vuelen los tapones. Nos gusta sentirnos deseados y también sentir que de alguna manera poseemos a la otra persona. Aunque sea por un momento.
A veces nos justificamos con aquello de ser infieles pero nunca desleales. Porque podemos follarnos a quien sea sin perder el amor y la idealización por alguien en particular. Ya queda en usted si acepta o patalea si le aplican el mismo principio.
También podemos justificarlas. Si el asunto fue con otra chica, déjala tranquila. Eso no cuenta como infidelidad. Al menos para mi. Vamos, admítanlo hombres. No puede molestarte algo tan sexy.
Hay otras formas de infidelidad y viene de los apegos. No hablo de deseos porque es absolutamente normal que nos sintamos sexualmente atraídos por personas que no son nuestras parejas. Así que los berrinches por admirar discretamente a alguien están de más.
Si estás con alguien que aún añora a un ex por lo mucho que lo quiso, porque fue su primer hombre/mujer, porque es de l@s que dice que solo se ama una sola vez, lo mejor que puedes hacer por ti, es que des por terminadas tus aspiraciones a que esa relación se convierta en algo relevante. Si te nombra más de dos veces al tipo o a la chica mas de una vez en una salida, es hora de pedir la cuenta antes de que se convierta en un desgaste innecesario de buena vibra, energía, tiempo y dinero. Si decides insistir, difícilmente saques algo bueno de allí.
Si una persona no quiere superar sus relaciones pasadas, no tienes tu que cargar esa cruz. Tampoco es justo que los demás carguen con la tuya. Esa persona, que tal vez puedes ser tu mismo, no necesita una nueva pareja. Necesita psicoterapia que ni siquiera tu, siendo profesional de ayuda puedes darle.
Tienes que estar claro en que no tendrás ni fidelidad ni lealtad. Irás rumbo a un barranco emocional del que saldrás herido o engañado.
No siempre vas a recibir lo que das. La justicia divina está sobrevalorada. Define qué es lo que quieres vivir y cómo. Es una manera de poner las riendas a tu destino, aunque sea un poco. Por ratos.

Yo y manía de solucionarlo todo

Confieso que ya lo hago por reflejo. Escucho y propongo, oigo y respondo. Difícilmente puedo guardar silencio durante momentos tan largos. En especial si quien me habla tiene toda mi atención y mi interés. Sea cual sea.
Ha sido una lucha contra mi mismo por frenar ese impulso de solucionarlo todo. De arreglar las cosas y que recobren lo que a mi juicio sería el equilibrio.
Las personas mas significativas a mi alrededor son mujeres. Lo cual me ha dado muchísima información y técnica para tratar con el genero mas complejo del universo.  Pero es inevitable que mi naturaleza de hombre y de varón formado con los convencionalismos sociales típicos de occidente entren en conflicto con este proceso de comunicación.
El estereotipo del hombre de este lado del hemisferio, indica en algunas de sus reglas sociales que el varón es un proveedor. El que proporciona seguridad, bienestar, estabilidad, comida, posesiones, iniciativa, poder en sus múltiples variantes intangibles o materiales.
Es por esto que es muy normal que ante cualquier situación que desequilibre o desestabilice nuestro entorno, busquemos, casi automáticamente buscar, proponer y ejecutar alguna solución. Ante la crisis propia o ajena, debemos sacar la espada y enfrentarla. Aunque esa, en muchas ocasiones, no sea lo necesario ni adecuado.
En infinidad de ocasiones, quienes han sido mis parejas, amigas o familiares han buscado desahogo conmigo sobre sus situaciones y problemas. Inmediatamente y casi por reflejo, les he soltado formas de solucionarlo. Y ha sido largo el proceso de darme cuenta de que ¡No siempre necesitan una solución! Simplemente lo que buscaban era eso, solo desahogo, expresarse, sin importar que tanga solución o no, incluso si se ha solucionado o no, o si tendrá arreglo algún día. Eso y nada mas.
Me ha faltado equilibrar mejor ese aspecto. Darles seguridad y soluciones como buen proveedor. Pero estar mas consciente que necesito proveerles también solo un par de oídos. Eso también es necesario. Escuchar para comprender, oir también es compartir. Atender también es dar.
Sin convertirnos en “amiga” podemos hacer esta función. Además de proporcionarnos valiosa información y datos para poder ser mejores hombres para ellas. Ser empático no tumba el pelo en el pecho. Ni tampoco vas a comenzar a cantar canciones de Lady Gaga en la ducha. Así que comenzando por mí, dejemos de ser más boca para ser más orejas. Ellas lo necesitan.