> El Blog de Rubencho

Nuestro ruido contaminante en Internet



Anteriormente les he hablado del enorme ejército de trolls del chavismo que inundan las redes sociales con el fin de enfrentarnos, confundirnos, difamarnos, crear falsas esperanzas, creando rumores, entre muchas otras finalidades.

Artículo relacionado:  La fábrica de la discordia 2.0

Se hacen pasar por furibundos opositores con con links a páginas web con nombres tipo maduradas, lechuguinos, cooperante,  y blogs de wordpress. En twitter los ves con nombres tipo Anonymus arrechisimus, Resistencia, la foto de Oscar Pérez, entre otros disfraces. En Facebook son cuentas de ciudadanos comunes, alimentadas con información y fotos personales durante meses para dificultar su reporte como spam. Actúan tipo enjambre, donde, libre Dios si le refutas alguna información como la muerte de Tibisay Lucena que anuncian cada cuatro meses. Te acusan de chavista, infiltrado, que ellos cumplen con informar, entre otros bla, bla.


Compartir una información dudosa, solo porque nos cause alegría o alivio, no quiere decir que estemos ayudando. En realidad estamos contaminando un espacio muy útil. Y eso es lo que busca esta gente. Ya lo he dicho. Las tropas rojas ya no te confrontan, se disfrazan para hacerte creer que están de tu lado mientras te enlodan el pensamiento.
El hecho de que el payaso se ría mientras te mira, no quiere decir que quiere que te rías también. En la enorme mayoría de estos casos, en realidad se está riendo de tí. 
Este ejército rojo digital, ha provocado que mucha gente desconfíe y abandone las redes sociales. Esas mismas que influyeron en cambios sociales, ahora tienen tanto ruido, tanta información falsa, que yo no creemos en nada de lo que salga de allí. Tengo amistades que solo abren Facebook para ver los cumpleaños.


Lo que ha sucedido con los grupos de Facebook, en especial los de inmigrantes es horrible. Muchos de estos grupos han sido creados por estos trolls y por eso nunca vemos baneos, y se permite la publicación de cualquier idiotez que cause malestar. 
Les han arrojado tanta basura que ya, los que pueden aportar información útil y crítica, no quieren circular por allí.
Es igual a lo que hacemos con los audios de WhatsApp que nos mandan los mismos de siempre. Ya sabemos que es un supuesto militar hablando desde Fuerte Tiuna, un tipo super dateado pasando información confidencial, entre otras tonterías. No los abrimos. Borramos de una. Y ya no le prestamos atención a lo que nos manda esa persona. Nos fastidia. Y si es posible, un muteo no vendría mal.  
Y es de tí, o mejor dicho de nosotros, que quiero hablar.


Sería muy bueno y nos haría sentir bien que Twitter y Facebook stengan normas más estrictas para limitar la acción de estos trolls. Y si es posible, borrarlos de un solo plumazo. Pero eso, a pesar de que estos hechos no son aislados y se han hecho notar en muchos países, no está cerca de llegar.
Pero sí podemos hacer mucho para frenarlo. Sabemos que quieres ayudar a combatir la tiranía. Pero no toda ayuda es buena. Hay muchas "ayudas" que en realidad nos hunden más.
- Cuando compartes noticias o información sin verificarla en Google, lo cual te tomaría menos de 10 segundos, haces ruido, contaminas y no ayudas.
- Cuando denunciamos o acusamos a alguien sin tomarnos el tiempo de verificar si es cierto o difamación, haces ruido, contaminas y no ayudas.
- Cuando crees que una cuenta de Twitter anónima es una fuente confiable solo porque tenga como foto de perfil alguien que te simpatice, haces ruido, contaminas y no ayudas. 
- Cuando le das tarima y comentas publicaciones de gente buscando show en Facebook (los que llaman prostitutas a las venezolanas, los que hablan de supuestos ataques xenofóbicos de lado y lado, entre otros), lo cual aumenta la relevancia y exposición del post, haces ruido, contaminas y no ayudas.
- Cuando beatificas a tipos como Raúl Julia, Suriel Chacón, Chibolín, entre otros que pronto vendrán, que evidentemente solo buscan ganar seguidores utilizando nuestra desgracia, animales, niños desnutridos, etc. y que nunca han movido un dedo más allá de teclado de su PC, haces ruido, contaminas y no ayudas.
- Cuando compartes cuanto audio absurdo sin verificar te llega,haces ruido, contaminas, no ayudas. Y ladillas. Y el día en que de verdad pase algo relevante, nadie te va a hacer caso.
- Cuando no tienes claro que nuestra lucha no tiene que ver con que un chavista sea feo o gay (en la oposición también los hay y que jode), sino con la violación de DDHH, libertades civiles, corrupción y reconstruir un país desde cero, haces ruido, contaminas, no ayudas. Y también estás siendo infantil.
- El hecho de que publiques (falsamente), que un dirigente enemigo murió o los gringos lo metieron preso, no quiere decir que vaya a cumplirse. En caso de ser cierto, tampoco ayuda a que salgamos de esto. La muerte de chávez lo demostró. Así también haces ruido, contaminas y no ayudas.

Si quieres cambiar el internet, comienza por ti.
Si quieres cambiar la política, comienza por ti.
Si quieres cambiar el mundo, comienza por ti. 



Poema: Tus ojos tristes



¿Qué hay detrás de tus ojos tristes? 
¿Hay un cuento de hadas que no funcionó? 
¿Sueños truncados, falsas ilusiones, 
Que para que existan hacen falta dos? 


O tal vez una historia muy tuya. 
Sin terceros ni segundos atravesados. 
Sino el paso cruel de los años, 
pidiendo imposibles a la luna. 


Quiero en tus ojos una luz que brilla. 
Que vivas lo que de verdad te mereces. 
Que no pasen años, tampoco meses. 
Y regrese para siempre tu sonrisa.

Poema: El progreso no es de izquierda





El progreso no es de izquierda.


Nunca he entendido 

el por qué llaman progresista a la izquierda. 

Sí todos los países que caen bajo esta, 

terminan esclavizados ante gorilas 

y cocinando con leña. 



No hay progreso con tiranos 

Sin libertades ni derechos. 

Sin respeto a los civiles. 

Y con armas de soldados.



Hacen chantaje con el hambre

Dicen estar siempre amenazados

Nadie ha visto sus progresos

Son una banda de desalmados.



Con disfraces ecologistas 

Acaban selvas y recursos. 

Dicen gobernar para pobres, 

mientras sin pena los multiplican. 



Se hacen llamar igualitarios 

De mente abierta y liberada 

Pero les encantan los militares, 

y son homofóbicos sus actos. 



Hablan de paz amor e igualdad 

Y condenan asesinatos 

Siempre y cuando el muerto sea de ellos, 

y si el asesino no es aliado. 



Una cosa es cuando hablan, 

y otra cosa es cuando gobiernan. 

Conservadores hasta la médula. 

Lobos con piel de oveja.



Matan jóvenes y estudiantes

Igual a niños y al que que se enfrente.

Lo dice la historia, hagamos que se cuente

los horrores de los rojos sangre.



¿Toda denuncia en redes sociales es válida?


Aunque podamos sentir calma, reírnos de memes y curiosear fotos y comentarios ajenos, las redes sociales son también un vertedero de frustraciones. Algunas en busca de castigo. Otras queriendo parecer solidario entre los que claman justicia. En ambas hay trampas que hay que evitar para evitar injusticias y daños a terceros.
Vemos de forma tangible todo el daño que ha hecho el chavismo en nosotros. El peor es aquel que hace actuar como tales a quienes dicen no profesar ni comulgar con esta ideología. Ese linchamiento moral indiscriminado que busca que seamos resarcidos por penurias causadas por ellos mismos.

Artículo relacionado 👉 La fábrica de la discordia 2.0
Desde alabar las OLP bajo la fantasía de que de verdad buscaban acabar con malandros, cuando en realidad solo era ajuste de cuentas y reacomodo de bandas criminales para controlar zonas; hasta exigir intervención de colegios privados por el aumento de matrículas, lo cual llevó a la intervención y cierre de muchos de ellos. Incluyendo el mío, donde me gradué de bachiller. La ausencia de educación ciudadana respecto a la intervención de un estado totalitario y criminal en estos asuntos es evidente. 
Quizá quienes aclaman estas cosas no votan por el chavismo, pero hacen algo peor. Afianzan su ideología y proceder en nuestra cultura, convirtiéndose en un obstáculo más para la búsqueda de la libertad. Buscan a quien creo el macro caos para que le ayude a resolver una extensión de este. Es ilógico pero cotidiano. Lamentablemente.
Así también vemos en Facebook, Twitter e Instagram, como muchos se han convertido en cazadores de chavistas. En muchos casos esto ha sido verificado, y en efecto, fueron funcionarios con altos cargos. En otros, eran simples burócratas sin mayor poder de decisión.

Artículo relacionado El Efecto Mandela y la historia no ocurrida de Venezuela

También hay montones de denuncias por estafa en cambios de remesas, trata de blancas, altos precios de alquiler de habitaciones o apartamentos. Publican fotos, capturas de pantallas de redes sociales o chats, algunos ciertos, otros evidentemente manipulados.
No dudo que hayan casos reales de gente muy dañina que se dedique a joder venezolanos en el exterior y a gente local con robos, estafas y otros crímenes, como el caso de la pareja de venezolanos, debidamente identificada, que prostituía menores en Perú  los bolichicos de Derwick esparcidos por el mundo. Pero debemos tener cuidado con lo que se comparte y se publica.
Muchos están usando estas plataformas no solo para perjudicar nuestro gentilicio por medio de noticias falsas o fake news, donde se culpa a venezolanos de atrocidades pero nunca aparecen nombres, ni número de pasaportes ni nada. Solo capturas de pantallas de dudosa veracidad de noticieros o reportajes de prensa, tal como lo denuncié en este artículo.
También vemos ataques personales con acusaciones sin denuncia ante las autoridades. Siempre en países donde la campaña de difamación y discordia del chavismo ha apostado fuerte: Colombia, Perú, Panamá, República Dominicana, Chile y ahora en España. 
En España es menos frecuente debido a que una demanda por difamación es costosa, quizá por eso se han frenado, pero en Latinoamérica hay menos protección para estos casos.

Artículo relacionado: La disonancia cognitiva, creemos lo que queremos.

La nueva tendencia es que, si alguien les cae mal, publican en todos los grupos denuncias por estafa, chavismo, robo o lo que se les ocurra. Pero no hay ni una sola denuncia a las autoridades. Eso no es lo más grave. Es el linchamiento que mencioné más arriba, donde nadie se preocupa por indagar en la veracidad de la denuncia. Ni siquiera por una búsqueda rápida en el propio Facebook o Google.
Eso es irresponsable. El buenismo mal interpretado, donde queremos ser parte de la defensa de los intereses de los compatriotas, queda como una estupidez cuando no se cuestiona lo que leemos. Es necesario recordarles que no todo lo que leen en redes sociales es cierto. Sin pensamiento crítico no es posible la evolución ciudadana.
Los venezolanos que se portan mal, que les caiga todo el peso de la ley y la justicia. Nunca seré solidario con esos. Pero ese camino se lo dejo a las autoridades y juzgados de cada país. Nunca olvidemos que hay vidas en juego, y que mañana, el próximo perjudicado puede ser un familiar, un amigo o tú.


La marea del odio

Bernard Heisig. Obra: Cristo se negó a obedecer.

Estamos unidos en forma colectiva por medio de nuestra conciencia, nuestros pensamientos. Pero también nuestro inconsciente juega un papel importante en esta conexión, por medio de los impulsos, miedos, deseos por muy reprimidos que estén.
Cuando odiamos, inevitablemente nos conectamos con esa persona o colectivo. Quedamos enganchados mientras nuestra mente se inunda de pensamientos y emociones asociados con estos.
Este agrio sentimiento se queda en nuestra mente dando vueltas, una y otra vez. No importa cuánto lo neguemos o lo obviemos para darle una buena imagen a los demás. Siempre se nota. Luego de admitirlo, lo justificamos. Buscamos sus razones, todas son válidas para nosotros. Todas tocan heridas que no han sanado.
Hace unos posts atrás yo mismo decía que hay casos donde la línea entre la justicia y la venganza desaparece para justificar el rencor. Y sí, yo también he llegado a odiar durante años.
Luego, sin darnos cuenta, nuestras emociones le pertenecen a eso odiado. Incluso nuestros momento de paz, alegría y placer penden de un hilo. A merced de la aparición de sus nombres en nuestros pensamientos. Ya no somos de nosotros mismos. Nos frustramos por ese robo de momentos de felicidad. Ahora les pertenece a ellos. Se la hemos dado. Hemos permitido el asalto a nuestra esencia.
Es duro convivir con el rencor. La vida se vuelve pesada y monótona. Nos apartamos de lo que queremos para nosotros, reduciendo nuestros deseos felices al mínimo y dándole la primera plana a los odiados. ¿Un político? ¿Un o una ex? ¿un amigo traidor? ¿Un familiar que nos lastimó? ¿un delincuente? ¿un grupo de fanáticos de otro equipo? ¿seguidores de una ideología o una religión? Y viene la pregunta incómoda: ¿Nuestra felicidad depende de la caída de esa persona?
¿Logramos lastimarlos? Sí, a veces puedes sentir euforia, alegría por verlos llorar. Tal vez ganes algo, como el reconocimiento de tus iguales. Alabanzas. Pueden ejemplificarte. Pero no queda nada en realidad. ¿Es una victoria verdadera? No, es solo una trampa del ego. Una arena movediza donde cae el autoestima y te agitas para solo hundirte más.
Suéltalo para que no te arrastre. El odio y el rencor son poderosos como la resaca de una playa. Cuando te des cuenta, no estarás pisando fondo. 
Reconócelo, asúmelo, surféalo con lo mejor de ti.
No te pido que olvides, pero es posible neutralizar las emociones del pasado. 
Perdona.
Y sálvate tú. Es lo único que importa. 

Poema: Tu espalda




Tu espalda


Es tu espalda un libro para leer una y otra vez. Donde me cuentas historias lujuriosas, de alegrías, tus cargas, tu día a día. Descifro tus marcas, donde cada lunar y peca es parte de un pergamino enigmático y misterioso. Lo que me revela no me espanta. Me hace comprender mejor tu humanidad, tus errores y tus aciertos culposos. 


Quiero escribir en tu libro. Con la yema de mis dedos. Mis uñas. Mis labios. Mi lengua. Haré garabatos, líneas, círculos que sean mi firma indeleble. Letras rojas, brillantes, blancas o en relieve. De esas que desaparecen de la vista con el tiempo pero quedan registradas en la bitácora de cada encuentro. 

Tu espalda es mi soporte. El bastión al que me abrazo y me aferro para evitar que la tempestad de la soledad me arranque de tu ser. Sigue ofreciéndomela en tu sueño para darme calor. Y que sigamos escribiendo locuras hasta el amanecer.