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Deporte y política: Un matrimonio obligado

“La mejor política es hacer deporte sin política” rezaba el slogan de una gestión gubernamental carabobeña en los años 90. En ella, la intención era expresar que se atendía el acontecer deportivo regional sin que privasen intereses partidistas de por medio. Eso, en una sociedad que en aquella época se embelesaba ( y aún lo hace) con la antipolítica, dio sus frutos. Aquel gobierno regional gozó de un notable apoyo popular, apuntalado por sonoras victorias en Juegos Nacionales Juveniles que habían sido esquivos durante muchos años y que por supuesto sirvieron de propaganda a la gestión. Una vez más, eso de no mezclar el deporte y la política era humo.
Sin embargo acoto que esta aspiración es más que una simpleza, una inocentada. El deporte forma parte de las políticas de los gobiernos, dan forma al manejo del estado, sirven para proyectar un modelo de sociedad, demuestran el poderío, despiertan el sentimiento de patriotismo, nacionalismo, regionalismo, étnico y hasta religioso. Una efectiva forma de decir ”Con nosotros en el poder, somos grandes”.
Árbitros haciendo el saludo fascista en el Mundial de 1934

En la era moderna, personajes como Benito Mussolini y Adolf Hitler, comprendieron la importancia política, por medio de la identidad social afianzada por el poder mediático, del deporte. Mussolini se apoyó en los triunfos de la selección de Italia en los mundiales de futbol de 1934 y 1938 para exhibir su poderío e ideal social del fascismo, donde se exalta la disciplina, el nacionalismo y la fuerza como modelo de sociedad exitosa. Incluso se comenta que ejerció enorme presión sobre jugadores, dirigentes y hasta árbitros, corriéndose el rumor que, estos últimos fueron escogidos por el mismo para ser favorecidos en los partidos.
Su aliado alemán, con muy poca fortuna en el fútbol, aprovecha para llevar a cabo el primer mega evento captado por cámaras de televisión y cine. La inauguración de los Juegos Olímpicos de Berlin le mostró al mundo lo que era el nazismo y sus ideales. Aunque en las competiciones fueron opacados por leyendas como el velocista estadounidense afroamericano Jesse Owens.

Otro caso resaltante fue la comentada influencia del régimen de Videla en la organización del Mundial de Fútbol de 1978 y en resultados como el polémico partido contra Perú que le permitió a la selección albiceleste avanzar de ronda gracias a una escandalosa goleada. Se exponía a una Junta Militar regente fotografiándose constantemente con los futbolistas, representantes del cariño e identidad del pueblo argentino.

Entre otros ejemplos podemos ver la alta promoción del deporte de Cuba, como demostración de la fortaleza de gobierno de los Castro ante el embargo comercial y el gigantesco ostracismo que mantiene hundida a la isla en muchos otros aspectos, sin duda una de la lecciones aprendidas luego de tantos años de protectorado soviético, también conocidos por hacer alarde de sus hazañas deportivas con dirigentes políticos como protagonistas.
En nuestro país lo hemos observado en casos como el de la selección nacional la Vinotinto, cuyo éxito se ha querido endosar totalmente al gobierno nacional, ignorando los aportes de la empresa privada y la iniciativa de entrenadores y técnicos con una nueva visión del juego. La organización de la Copa América 2007, cuyos estadios están en decadencia y mas de la mitad nunca fueron culminados y mas recientemente la medalla de oro olímpica de Ruben Limardo usada con fines electorales en plena campaña presidencial en 2012 y el Campeonato Suramericano de basketball con un ministro robando cámara en todas las fotos de la celebración como uno más de los atletas para señalar un apoyo en un evento plagado de fallas logísticas obviadas y olvidadas como apagones reiterados en las pizarras y retrasos de horas para el inicio de partidos por citar algunos.

Siempre se recordará el famoso episodio de la jornada 7 del campeonato de fútbol de primera división, del Torneo Clausura 2014, cuando en medio de fuertes enfrentamientos y protestas en las calles, en el mes de febrero, la Asociación de jugadores acordó no salir a jugar para resguardar la seguridad de sus afiliados, cosa que fue enfrentada por fuertes presiones gubernamentales para hacer ver ante la opinión pública que las protestas eran de muy pequeña magnitud, colocando a los jugadores en posición de “guarimberos” o líderes opositores. Al final no se disputaron 2 partidos siendo uno de ellos el de Carabobo FC versus Estudiantes de Mérida, donde un alcalde autoproclamado patrón del club, por tener todo el poder político, dirigencial y económico dentro del equipo, poniendo su cargo a la orden por su propia incapacidad de ejercer un verdadero liderazgo en aquel momento de crisis y las rencillas internas dentro del partido de gobierno. Por cuestiones de ego y quien sabe que otra cosa, terminó culpando de lo sucedido al histórico de la selección nacional Leo Jiménez, que por cierto, no era jugador habitual y no estuvo presente en el estadio. Las conjeturas sobre lo que sucedió en realidad no serán aclaradas a corto plazo por lo que somos libres de sacar cualquier conclusión. 

Cosas que por supuesto también vemos en los Estados Unidos de Norteamérica, donde el “American way life” implica triunfo, éxito y prosperidad llevado de las canchas y proyectado en la vida productiva de sus ciudadanos.

También hemos visto algunas influencias positivas del poder político en el deporte como instrumento del desarrollo y la paz social. Es innegable como la organización y triunfo en el Mundial de Rugby de 1995 sirvió para apuntalar el ideal de nación unida que proponía Nelson Mandela en su recién comenzado mandato, un hecho sin precedentes que logró una tregua y un proceso de pacificación entre la población negra, partidarios del Apartheid y grupos étnicos que mantenían una fuerte confrontación social muy violenta en aquellos tiempos.
El gobierno de Brasil quiso demostrar su renovado poderío por medio de la organización de los mas importantes eventos deportivo, la Copa Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. El Mundial fue bastante criticado por haber existir un descontento acerca de la forma como fueron invertidos recursos del estado para esto y no en temas importantes como educación, salud, vivienda, entre otros. Deficiencias en la organización y el humillante fracaso de la selección brasileña sin duda tienen un alto costo político para la presidenta Dilma Rouseff, quien deberá afinar su estrategia comunicacional de cara a la justa olímpica.
El estudio de los hechos históricos no puede ser llevado a cabo por separado. El universo se compone de diversos acontecimientos que ocurren en paralelo, se entrelazan, hacen peso e influyen en otros aunque para los ojos poco diestros no tengan ninguna relación. No se trata de cronologías. Se trata de interconexiones de mayores y menores proporciones. Sino lo creen, recuerden que cada vez que Venezuela ha enfrentado un seria medida económica, los dos últimos presidentes han propuesto el cambio de colores del uniforme de la selección nacional de fútbol para distraer un rato a la opinión pública distraída y visceral.
Así como estos hechos son difícilmente evaluados cuando aún nos encontramos en medio del calor de los mismos. La historia se estudia de forma científica y sin tendencias para evitar ser distorsionada. Aunque a la postre siempre terminen contándola las clases dominantes a su manera. El tiempo dirá la influencia real de todos estos acontecimientos y su peso real en la evolución de las sociedades, si, aunque se trate solamente de un juego con una pelota.

Los grandes también lloran (y fallan)

“No, lo que pasó ese día nunca lo voy a superar. Pero me ha tocado admitir que la vida, con sus altas y sus bajas, sigue adelante.” Roberto Baggio.
Roberto Baggio fue uno de los mas grandes futbolistas que ha salido de Italia. Sin embargo queda en el recuerdo de muchos, aquel famoso penal fallado en la final del Mundial de USA ’94. Pero es un tipo genial y carismático. A tal punto que nadie en Italia lo considera un villano o una vergüenza. Sigue siendo una figura emblemática y muy respetada.
Revisemos otros casos famosos:
Mundial de Alemania 2006. Francia estaba a punto de ganar el Mundial pero David Trezeguet falló el último penal que dio la victoria a Italia.
Cristiano Ronaldo y Anelka, en la Champions de 2008. Nicolas Anelka del Chelsea, falló su disparo y dio el título de campeón europeo al Manchester United. Cristiano también falló pero, afortunadamente para ellos, pudieron festejar.
En los cuartos de final de la Eurocopa-2004, el inglés David Beckham también erró al enviar el balón a la tribuna aire ante Portugal y sellar la eliminación de Inglaterra.
Podemos justificarlos simplemente diciendo que son seres humanos. No son perfectos. Y como cualquiera de nosotros, puede ser presa de momentos de presión que hacen que la mecánica para ejecutar movimientos rutinarios se pierda. 
Hemos visto como lanzadores de alto prestigio en Grandes Ligas han perdido partidos por un wild pitch o golpeo al bateador por cosas tan sutiles como sujetar la pelota con una presión ligeramente superior a lo habitual debido al estrés de tener corredores en posición anotadora. Lo que origina un lanzamiento sin la mecánica acostumbrada y por supuesto con un resultado impredecible y poco favorecedor. Similares casos los hemos observado en el golf, el tenis, el futbol americano y cualquier deporte.
Aunque los atletas de alto rendimiento están entrenados mentalmente para afrontar situaciones de alta tensión, este temple puede fallar. La causa puede venir de situaciones personales y familiares como un divorcio, enfermedades de hijos o pareja, la muerte de personas significativas como los padres. 
En otros casos el querer dar un extra, hacer algo especial los hace perder la perspectiva del momento. El querer arrojar o patear el balón con más fuerza y firmeza puede hacerlo volar por las nubes. Eso lo sabe muy bien el futbolista español Sergio Ramos.
El perder la concentración y hacer movimientos no habituales pueden provocar estos errores y hasta causar lesiones que pueden afectar toda la carrera.
En todo caso, la preparación mental del atleta juega un papel primordial en su desempeño final. Tanto como la preparación física. Esto les permite sobreponerse a estos momentos, afrontarlos con éxito, y en el peor de los casos tener la suficiente entereza como para asumirlos como parte de la vida donde se puede ganar y se puede perder.
Para ello se recurren a una serie de técnicas donde se les enseña a respirar, a relajarse. E incluso visualizar mentalmente las situaciones de juego para ejecutar los movimientos de una forma rutinaria y controlada aún en el momento de máxima tensión y presión por parte del público y el juego en si mismo. Gracias a estas pueden lograr la mayor efectividad posible, ya sea lanzando un tiro libre en un juego de finales de la NBA faltando 2 segundos para terminar un partido empatado y jugando de visitante o manteniendo la visión periférica de un Mariscal de campo haciendo un pase en el momento crucial del Super Bowl.

Psicología y liderazgo espiritual en el deporte. ¿Compatibles o rivales?


Mucho se ha hablado en el deporte de alta competencia en la actualidad, acerca de la importancia de los profesionales de ayuda dentro del equipo técnico y de preparación integral de los atletas.
El ser humano, por ser una unidad bio, psico, social necesita tener un balance entre todos los aspectos que influyen en su rendimiento integral. Y los deportistas no son la excepción.
Es necesaria la presencia de profesionales de la conducta tales como psicólogos, terapeutas y orientadores que complementen la labor de la institución y entrenadores. Estos últimos han dado paso a la influencia científica que ejerce el uso de la psicología como una herramienta vital que acompañe la puesta a punto de las estrategias, tácticas y optimización del rendimiento físico.
El profesional de la conducta enfocado en deportes, tienen como función dirigir correctamente todo el potencial del atleta a nivel mental. Por medio de diferentes técnicas, consolida la planificación de objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo.
Busca la sistematización de rutinas positivas que brinden estabilidad y seguridad en el atleta para afrontar las diferentes situaciones, dentro del terreno de juego y no perder la perspectiva y convicción acerca de su capacidad para afrontar los retos.
Estos profesionales, además se valdrán de instrumentos de observación y evaluación de actitudes, conductas, pensamiento y percepción del entorno y del deportista en si. Para así poder determinar los elementos que puedan influir positiva o negativamente en su desarrollo, tanto individual como dentro de un grupo. Así como el evaluar y ejecutar estrategias que ayuden al equipo completo en la búsqueda de un comportamiento orientado al éxito.
También le otorgan al atleta herramientas de automotivación para afrontar retos y reveses. Así mismo para manejar el éxito y no caer en triunfalismos que sobrevaluen sus capacidades. En este aspecto es donde se nota el trabajo en aquellos deportistas que logran sobreponerse a situaciones familiares y profesionales adversas, así como la disciplina de aquellos que logran las victorias para celebrarlas de la forma y en los momentos adecuados.
Esta figura se complementa con el líder espiritual del equipo, quien rara vez es el mismo. El líder espiritual por lo general es el entrenador o algún integrante del cuerpo técnico, el capitán, el jugador con mayor experiencia, o aquel que sus valores religiosos y morales sirven de ejemplo y guía a sus compañeros.
Un líder espiritual en el deporte podemos verlo en la figura de Phil Jackson, multicampeón con los Chicago Bulls y Los Angeles lakers de la NBA, quien con sus convicciones morales y religiosas, ha encontrado su manera particular de influir en el ánimo de los jugadores a su mando.
Puede complementarse perfectamente con el psicólogo o el orientador deportivo para unir esfuerzos en la búsqueda de la armonía en el grupo. Aunque, obviamente, sus acciones y procedimientos sean muy diferentes.
El líder espiritual actuará en base a sus experiencias, su calidad humana y su buena voluntad. No necesariamente conoce de técnicas de ciencias de la conducta como las que maneja un psicólogo. El psicólogo actuará en base al diagnóstico científico y profesional que realice.
En caso de que ocurran discrepancias entre ambos, deben poner de su parte para lograr un consenso, cada quien desde sus puntos de vista válidos en pro del mejor escenario para el equipo.
Cuando estos dos personajes logran compenetrarse y trabajar en conjunto con el resto del cuerpo técnico y directivos se pueden obtener resultados sorprendentes, incluso para los mas entendidos y convertir un equipo subestimado en una maquinaria ganadora, exitosa, llena de seres humanos en el camino de la estabilidad, la paz y el don de ganadores en sus manos.

Llegué, gané ¿y ahora qué?

Ser deportista profesional tiene basamentos similares a cualquier otra carrera. Por supuesto que la fama y el dinero son 2 elementos que se nos vienen a la mente al hablar de futbolistas, peloteros o pilotos de Fórmula 1. Pero la preparación psicológica y mental, la adaptación a los cambios, la inteligencia, y la constancia en el rendimiento, son factores que determinan el éxito o el fracaso.
Obviamente, llegar al máximo nivel de competencia es difícil. Requiere de mucho tiempo y esfuerzo invertido, interminables sesiones de entrenamiento, modificar hábitos alimenticios, sociales, y de vida en general, incluso la forma de ver la vida se ve altamente influenciada por la práctica deportiva. Lo que para muchos es un hobbie, para los atletas de alta competencia es una labor de vida. Un trabajo con altas  y estrictas exigencias.
Una vez alcanzada la meta de competir en el mayor nivel, mantenerse en el mismo es aún mas exigente. Se debe lidiar con la inestabilidad del mercado laboral, donde son pocos los que logran mantenerse en un mismo equipo durante toda su carrera, además de toda la presión ejercida por los medios, aficionados, directivos, técnicos y colegas, que siempre exigirán lo mejor del atleta y mas. La fama trae consigo una alta responsabilidad para manejar temas como la vida privada. La sobreexposición mediática suele hartar a algunos que terminan demostrando comportamientos lamentables ante el acoso. Otros simplemente quieren pasar mas tiempo con sus familias, añorar los días en que el correr detrás de un balón o dar un batazo era parte de la recreación.
Algunos logran llevarlo por mas tiempo del esperado como Nolan Ryan, Ricky Henderson, Romario y Evander Holyfield, que continuaron compitiendo hasta pasados los 40 años. Otros en cambio decidieron dedicarse a otras cosas a pesar de ser altamente exitosos y estar en la cúspide de su carrera como Ryan Sandberg, Lorena Ochoa o Michael Jordan.
Las razones para mantenerse o retirarse derivan de las prioridades de vida de cada individuo. Algunos lograron compaginar perfectamente la vida familiar con la profesional sin problemas. Mientras que otros no. O simplemente se cansaron de hacer lo mismo y quisieron un cambio. También el considerar que ya lograron todo lo que querían y no tienen nada nuevo que los rete.
El retiro en la cúspide es difícil de comprender para quienes no vivimos estas situaciones. Pero por sobre todas las cosas, los atletas profesionales son seres humanos. Con emociones, sentimientos y reacciones tan normales como los de cualquiera pero en situaciones extraordinarias para quienes no viven esa experiencia.   

Estrellas del deporte en depresión


Son famosos, con mas dinero del que pueden gastar en una vida, han logrado superar obstáculos y barreras en cuanto a rendimiento físico que a la mayoría de los mortales se les hace imposibles. Entonces ¿Por qué se deprimen las estrellas del deporte profesional?
La mayoría de la veces, la procesión va por dentro. Solo la persona que las vive tiene idea de la magnitud de lo que lo abruma. Es imposible estar completamente en los zapatos de una persona y mas si nos cerramos en el creer que lo tiene todo y no debería estar así. Sin embargo, los problemas de pareja, familiares o personales no son solucionados por contratos de patrocinio o con Copas mundiales. Los atletas son tan humanos como nosotros, con sus fortalezas y defectos.
Está comprobado que la práctica del deporte puede ayudar a prevenir la depresión. Pero cuando el deporte es mas que un hobby y se convierte en un trabajo, las presiones, frustraciones y demás emociones que se viven debido a eso, no lo hace diferente de cualquier otra profesión.
Los deportistas profesionales se trazan metas, están sobreexpuestos a los medios, incluso sus vidas privadas, el estrés es provocado desde adentro con las altas expectativas que tienen sobre si mismos, el vencer todos los desafíos, el ganar en todas las competencias y reforzado por los mensajes exigentes que reciben de su entorno.
Uno de los casos recientes mas emblemáticos del pasado reciente es el del arquero que se perfilaba para ser el titular de Alemania en el Mundial de Sudáfrica 2010 Robert Enke que se suicidó lanzándose a las vías de un tren. Enke tenía 6 años con depresión diagnosticada. Pero su tratamiento era constantemente interrumpido debido a que sentía temor a que se filtrara la información a los diarios o dirigentes y perjudicara su carrera.
El receptor de los Broncos de Denver en la NFL sufría de depresión desde su lesión en una rodilla y afirmaba constantemente que no podía vivir sin el football. Aunque fuentes oficiales negaron el suicidio en 2010, se encontraron marihuana, antinflamatorios y antidepresivos en su residencia.
Otro caso célebre es el de Diego Armando Maradona, un privilegiado futbolista que ahogaba sus temores e inseguridades en alcohol, drogas y comida, siendo varias veces recluido en rehabilitación.
Es muy típico que los que sufran de depresión lo admitan o hablen de eso. Y no es por orgullo necesariamente. Sucede que es sumamente complicado hablar de algo que se siente pero que no se entiende. La persona deprimida, como todo enfermo, no está capacitado para sanarse a si mismo. Su situación escapa de se control y si nos son asistidos se repliegan, a veces con graves consecuencias a su salud o vida.
Algunos logran superarlo como el lanzador Zack Greinke, quien la padeció en 2005 y con el apoyo de sus cercanos y el equipo, logró ganar el premio Cy Young. Igualmente Josh Hamilton de los Texas Rangers que superó el alcoholismo para llevar a su equipo hasta la Serie Mundial. Sus historias son como guiones de películas de Hollywood. Pero posibles con el apoyo y tratamiento adecuados. Es de recordar el apoyo que recibió Hamilton de sus compañeros cuando ganaron el título de la Liga Americana, celebrando con sodas y bebidas no alcohólicas. Prueba de que un entorno saludable y positivo también es parte de la recuperación.
El equilibrio psicológico de un deportista ya no es un tabú ni algo opcional en las grandes organizaciones deportivas. Incluso en Francia, los exámenes psicológicos bianuales son obligatorios junto a los chequeos médicos.
Nuestros héroes deportivos no son máquinas. Tienen altas y bajas como tu y como yo. Es esencial que las entidades deportivas, federaciones, equipos profesionales hagan seguimientos adecuados para prevenir situaciones que lamentar que acaben con una carrera o una vida. Los atletas y su entorno deben aceptar que escogieron un camino de muchas presiones donde solo la paz interior, la satisfacción y alegría de cumplir con el trabajo, son la mejor recompensa al terminar la jornada y así auyentar a los “demonios” internos que saboteen su éxito.

En Twitter @RubenDVillegas

El verdadero éxito en las organizaciones deportivas.


Nos alegramos y nos emocionamos con los triunfos y trofeos de nuestros equipos deportivos. Esa emoción que se ve desde dentro y fuera de los clubes siempre es fruto de un trabajo que quizás muchos creen lleva en lograrse unos meses y el pagar grandes contratos a un jugador.
En unos contados casos esto ha sido así. Para luego observar como la plantilla es desarmada en su totalidad y en la siguiente temporada el equipo queda convertido en uno mas del montón. Y hasta peor.
De estas debacles no se puede responsabilizar sólo al técnico o entrenador, ni mucho menos a un solo jugador. Eso sería como decir que los problemas de un país son responsabilidad de un presidente y no de sus ciudadanos. Tiene que ver con toda la cultura deportiva, sus valores, objetivos de la organización en si misma.
Las organizaciones deportivas deben usar los mismos cimientos de las corporaciones. El deporte también es una industria que en manos correctas y bien intencionadas, puede generar y expandir beneficios económicos a todos sus miembros y allegados, además de proporcionar bienestar integral a los involucrados en ellas.
Es por esto que resulta necesario que los valores sean las bases de sus acciones. La educación, el respeto, la responsabilidad, la lealtad, el trabajo, la solidaridad, entre otros deben ser las banderas que debe erigir toda organización deportiva que aspire ser exitosa de forma consistente a través del tiempo.
Hoy en día podemos ver como evolucionan y se desarrollan grandes equipos como el F.C. Barcelona y el Manchester United basados en esta filosofía y cultura organizacional.
En ambos vemos que se hace énfasis en la formación de sus canteras. Sus bases infantiles y juveniles son formadas de forma integral. Se cuida la formación física y el desarrollo de habilidades del atleta. Y a la par, se le da una educación formal de primera línea con el objetivo de formar ciudadanos con identidad y sentido de pertenencia. Personas con sentido social que sean conscientes del valor de su participación para lograr mayores cosas como conjunto. Se valora al ser humano por encima de sus capacidades futbolísticas. Estas últimas tarde o temprano desaparecen, las primeras son perennes.
Como resultado tenemos organizaciones exitosas, autosustentables y que han podido reproducir sus triunfos de manera constante y que ante los fracasos han sabido adaptarse a mejoras coherentes sin perder el rumbo. Con planificaciones estratégicos a corto, mediano y largo plazo coherentes y evitando la improvisación o acciones poco analizadas.
Sus miembros mantienen una cultura y sentido de pertenencia envidiables. Sienten la organización como su segundo hogar y reproducen los valores aprendidos allí. Se puede notar al ver que el grueso de la plantilla de entrenadores y preparadores fue formado desde su juventud en las mismas canteras. Garantizando que estos mismos repliquen en los nuevos talentos el estilo, la identidad y la cultura organizacional. Que se refleje desde en los pases o jugadas en el campo de juego hasta con el trato con la prensa y por supuesto en el manejo de sus vidas privadas.
Así como también más de la mitad de la plantilla del primer equipo están desde niños en los centros de formación de la institución. Y adicional a ello un importante número de jugadores oriundos de la región. Son organizaciones donde se valora el trabajo a futuro. Que conocen el valor de sus semilleros. Y que logran un impacto psicológico importante en sus miembros al considerarlos valiosos desde sus primeros pasos. Y al mismo tiempo privilegiados de pertenecer a mas que un equipo, a una familia.
Toda esta gran familia gira en torno al eje del deporte como camino del desarrollo integral del ser humano. Con la infancia y la juventud como sus mas importantes inversiones. Incluyendo su identidad regional, proyectando la institución como parte de la imagen de la misma. Una asociación entre equipo y localidad que identifique a sus habitantes con la institución, adoptándola como uno de sus símbolos y códigos. Y al mismo tiempo generando una pertenencia desde el club o asociación deportiva hacia la región, participando y compartiendo actividades con la misma que superen la mera publicidad para ser parte de su cotidianidad.
Es esto lo que hace grande y eterna a una organización. Como podemos ver son claves que se comparten con empresas de otra naturaleza y que han logrado estabilidad y productividad creciente a lo largo del tiempo. Se trata de que cada una de las instituciones busque su identidad en sus raíces y no pierdan de vista su misión y objetivos.

La adrenalina en los deportes extremos y de resistencia


          Las actividades que implican competitividad, emoción y el deseo de victoria, siempre van acompañadas de grandes descargas de adrenalina. Sin embargo estas descargasse producen y manifiestan de manera diferente dependiendo del tipo de actividad que se realiza.
          Pero primero veamos ¿Qué es la adrenalina?
         La adrenalina es una hormona secretada por las glándulas adrenales y sirve para preparar al organismo para la lucha o la defensa ante una situación de peligro o estrés.
         Esto lo logra creando efectos corporales o fisiológicos como el aumento de la tensión arterial y el ritmo cardiaco, aumento de las respiraciones por minuto e incluso dilatar las pupilas para tener una mejor visión. También estimula al cerebro para que produzca dopamina, que es la hormona que nos da la sensación de felicidad o bienestar, así como efectos adrenérgicos que pueden ser excitadores o inhibidores según sea el caso, por lo que puede crear adicción.
        Los seres humanos somos una especie en constante movimiento y acción. Y por naturaleza buscamos mantener ciertos niveles de actividad y estimulación que son variables para cada persona, por lo que si nuestro nivel de excitación es bajo, buscaremos aumentarlo a través de determinadas acciones. En algunos casos, los niveles de actividad y estimulación son bastante altos y pueden aburrirse con facilidad, por lo que estos individuos buscarán situaciones desafiantes donde, incluso pongan en alto riesgo sus vidas.
          Así vemos que la adrenalina se encuentra ligada a emociones extremas en hombres y mujeres que buscan sensaciones intensas de placer en la práctica de deportes extremos de amplia proyección y expansión como el paracaidismo, vuelo en parapente, rappell, escalada, alpinismo, acrobacias en motocicletas, bicicletas y patines, salto en benji o bungee, skate, surf entre otros con sus múltiples modalidades y otras actividades más extremas como el buceo con tiburones o emular a Jhonny Knoxville y su staff del programa de MTV Jackass.
          En este tipo de actividades, las personas buscan conscientemente la situación de peligro y se convierte en un desafío el hecho de superar las crisis de los momentos de mayor tensión e incluso tener en algunos de los casos capacidad de aguantar el dolor, lo cual le da a la experiencia el valor agregado de sentirse superiores, poderosos, valientes y capaces de superar cualquier obstáculo. Se piensa en un desafío a los límites humanos y a la muerte y a situaciones imprevisibles y de incertidumbre donde todo puede salirse de control en cualquier momento. Es explorar el lado más salvaje, aventurero y desmedido de su ser.
          Exponerse constantemente este tipo de experiencias estimulantes llega a convertirse en una adicción, en la que la persona llega a convertir la práctica de este tipo de deporte en una forma de vida. Sin ellos perderían la oportunidad de elevar los niveles de adrenalina que en si misma y por si sola no es la que provoca la adicción, sino que colabora en la liberación de la dopamina que sí lo es ya que produce estados de exaltación de placer muy potentes.
          Sin embargo es bueno recordar que la búsqueda de actividades o deportes que disparen los niveles de adrenalina son totalmente relativas. Para algunas personas participar en los X Games (Competición donde se reúnen distintas disciplinas de deportes extremos en formato olímpico), que estar en la línea de partida del Iron Man (Competencia de triatlón de alta exigencia) o el Maratón de New York. Veamos como se manifiesta la adrenalina en este tipo de deportes de resistencia.
          Mientras que en los deportes extremos de alto riesgo se busca la liberación espontánea de adrenalina, en los deportes de resistencia es vital mantener el control en todo momento de la misma para dosificarla estratégicamente en los momentos adecuados para un mejor aprovechamiento de la misma.
          Con el disparo de partida por lo general se libera un poco de adrenalina debido a la aglomeración de competidores y la expectativa en cuanto al resultado que se logrará, la mejora de las marcas de tiempo y por supuesto el descubrir si todo el entrenamiento invertido para la competición valió la pena.
          Este primer torrente debe ser administrado para no quedarse sin gasolina demasiado pronto. Se perciben momentos de gran energía y placer, los atletas se sienten cómodos y sienten la seguridad de poder cumplir sus metas. El ritmo cardiaco se va acelerando y la sangre recibe más oxígeno.
          A medida que avanza la carrera, el chequeo constante de los tiempos puede acompañarse de momentos de euforia al saber que se están cumpliendo o de tensión al saber que no se están cumpliendo las expectativas.
          Luego cuando los deportistas se acercan a la línea de meta, se producen estados de gran ansiedad, la emoción por cruzar la línea de meta es más que suficiente para la mayoría de los competidores. Es allí donde se liberan las mayores dosis de adrenalina, aumentando la producción de dopamina, dando la sensación de satisfacción, al mismo tiempo que ocurren momentos de liberación fisiológica una vez terminada la carrera. En ese momento es que los competidores sufren el rigor del esfuerzo físico que la adrenalina había inhibido. Se sufren calambres, piernas desmayadas pero al mismo tiempo, caras de satisfacción por el logro.
           La influencia de la adrenalina es poderosa. A pesar de tener los mismos efectos fisiológicos, puede manifestarse subjetivamente dependiendo del tipo de emoción intensa que prefiera el atleta. Puede ser momentánea y de alto impacto o prolongada y sostenida. Queda de parte del individuo, en su temperamento y personalidad tener la inteligencia para obtener el máximo provecho de este sistema de activación de energías.

Historia del Carabobo F.C.


Historia Granate
     Los 90s fue una decada que, para todos los que seguimos al deporte carabobeño tuvo especial significado y relevancia.
     Nuestro estado había triunfado holgadamente en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles realizados en aquella época. La Universidad de Carabobo arrollaba a sus rivales en los Juegos nacionales Universitarios. Magallanes y Trotamundos habían cumplido otra temporada exitosa. Y Dragones, el equipo de la liga de futbol de salón se había coronado campeón. Aunado a esto, dicho equipo había aportado la base de la selección nacional que fue campeona mundial de la especialidad. Siendo el primer título conseguido en deporte de conjunto desde los héroes del 41 en el beisbol.
     Hablar de Carabobo era hablar de títulos, de liderazgo en el medallero o en la tabla de posiciones. Era hablar de estructura organizativa, gerencial y de infraestructura de primera línea que logró formarse y consolidarse en aquellos años noventas.
     Nuestro estado siempre ha tenido esa capacidad inagotable de formación de talentos deportivos en todas las disciplinas, incluyendo el fútbol.
     Incluso teníamos uno de los estadios mejor acondicionados del país en el Misael Delgado. Logrando albergar partido internacionales de nuestra selección y convirtiéndose en modelo y referente de buen cuidado del engramado, y el resto de la estructura. Un joya tan cuidada como el José Bernardo Pérez.
     Aún así existió el vacío y la deuda de no haber podido tener un equipo en la Liga Profesional de Venezuela que cumpliera las expectativas de los seguidores. Sin darnos cuenta, habíamos relegado al futbol a ser la pata coja de nuestra identidad deportiva.
     Desde los años 70 con el Valencia F.C. no había podido establecerse un equipo ganador, constante invitado a la Copa Libertadores.
     Este equipo había descendido y ascendido una y otra vez a través de los años 80 y 90. Un sube y baja ocasionado por el deterioro de la capacidad económica y administrativa de quienes lo gerenciaban.
    
El Carabobo Fútbol Club nace el 26 de Febrero de 1997, gracias a la iniciativa del Gobernador Henrique Salas Feo a través de Fundadeporte representada por Rafael Palacios, las autoridades de la Universidad de Carabobo encabezadas por el Rector Asdrubal Romero y el profesor Ricardo Maldonado , se logra la compra del cupo y el establecimiento de una nueva figura jurídica que se funda bajo el nombre de Carabobo Futbol Club en 1997. Es por esto que los títulos y registros obtenidos por el Valencia Fútbol Club no son atribuibles al Carabobo. 
Logra el ascenso a la Primera División de Venezuela el 18 de mayo de 1997 tras vencer al Monagas SC con marcador de 5 goles por cero y quedar campeón del torneo de ascenso de la 2da división de Venezuela.

     Se nombró como Presidente de la Junta Administradora del equipo a José Miguel Méndez. Quien con sus buenos oficios logró el patrocinio en exclusividad por parte de Pirelli Venezuela. Según se cuenta dicha empresa, por medio de sus directivos Carlos Bianconi, Andrés Eloy Brizuela y Biglú Tinoco, aportó aproximadamente unos 250 millones de bolívares de los viejos para que se lograra la puesta en marcha del equipo.
     Se hablaba incluso de lograr un convenio con el Inter de Milán, ya que Pirelli posee una parte del paquete accionario, cosa que al final nunca se concretó. Pero podemos ver que había mucha ambición. En la presentación formal a la prensa realizada el 1 de Agosto de 1997 se manifestó que la meta era lograr un cupo a la Copa Libertadores en su primer año de participación. Aportar una buena cantidad de jugadores a la selección nacional y tener la mejor cantera del país, aprovechando los lazos con la ACEFUC.
     En esa rueda de prensa se dio a conocer el color que distinguiría a el Carabobo. Vinotinto con ribetes blancos. Dichos colores fueron escogidos ya que representa tanto a las selecciones deportivas que representan al estado Carabobo en las diferentes competencias nacionales, como a los atletas estudiantes de la Universidad de Carabobo.
     Aunque hoy en día muchos seguidores lo identifican como el Granate, o la Vinotinto regional, fuimos presentados como El Equipo de los Goles. Esto debido a que se hizo mucho énfasis en el aspecto ofensivo a la hora conformar el cuerpo técnico y los primeros fichajes.
     El Director Técnico desigando para esta primera experiencia en la división de honor fue José Julián "Pepito" Hernandez, quien dirigió una plantilla integrada por algunos jugadores de la selección nacional y refuerzos extranjeros brasileños surgidos de la cantera del Fluminense. Estos pioneros fueron: Vicente Rosales, Giuseppe Samele, José Robledo, Wilson Medina, Jorge Vergara, Luis Palacios, Altair Arruda, Jhoan Zamora, José Dudamel, Piter García, José Luis Jiménez, Walter Colina, Gabriel Rengel, José Hurtado, Otto González, Cesar Salazar, Edgar Villarroel, Rhonni Figuera, Arturo Parra, Juan Carlos Castellanos, Oscar Ramírez Calderón, Carlos Romero, Modesto González, Cesar Monsalve, Valnir Da Silva Medeiros "Pitinho", Christian Bayoi, Oswaldo Palencia, Andrew "Pochi" Páez, Fabio Maciel Da Silva y Cosme Batista.
     Carabobo F.C. hizo su debut en el torneo Apertura 97 en la Primera División el día 3 de Agosto del mencionado año ante Estudiantes de Merida en el estadio Soto Rosa, consiguiendo la victoria un gol por cero. La anotación ocurrió en el minuto 27 del segundo tiempo. Cosme Batista entro por Cesar Salazar para buscar mayor ofensiva y recibió un centro dejado por Pitinho que remato a placer, dejando tendido al portero rival. Los protagonistas titulares de ese histórico día fueron: Vicente Rosales en la porteria, Jimenez, Vergara, y Palacios en la defensa, Juan Carlos Castellanos, Fabio Maciel y Cesar Salazar en el medio campo, los carrileros Modesto sanchez y Carlos Romero y los atacantes Palencia y Pitinho. Cosme Batista ingresó por Salazar en el segundo tiempo.
     Para el día del debut como local en el Misael Delgado, la afición respondió masivamente y se registraron más de 3000 personas que poco se desanimó por la amenaza de lluvia presente. Se logró derrumbar el paradigma que al valenciano no le gusta el futbol. Toda la tribuna principal y la popular se vistieron de Vinotinto para alentar a nuestro Carabobo. El invitado fue Llaneros de Guanare. Era el 10 de Agosto de 1997 en la fecha 2 de aquel Torneo Apertura.
      El defensa Jorge Vergara logró anotar el gol de la victoria para delirio y fiesta en la tribuna. Habíamos ganado 1 gol por 0 y el equipo hacía soñar que estaba para grandes cosas.
     Aquel primer torneo Apertura se cerró con una decorosa actuación, logrando terminar en el 4to lugar de la tabla. Y aunque no se logró el cupo a la Libertadores, dejó una grata sensación en la hinchada que respondió asistiendo consistentemente en los años posteriores con un promedio no menor de 2000 personas por juego y topes de casi 5000 contra nuestros acérrimos rivales Táchira y Caracas.
     Posteriormente descendimos en el torneo 2000-2001 para luego regresar a la división de honor en el Apertura 2002. Derrotando en partido de ida y vuelta al Portuguesa F.C. Contario a lo que se llegó a pensar, la afición apoyó al equipo en esta tarea y La Universidad de Carabobo aportó 3 autobuses que partieron al estadio José Antonio Paez de Acarigua con la hinchada a apoyar al equipo aquel 26 de mayo de 2002. Se sacó un empate a uno y logramos el ascenso. El viaje de regreso fue una fiesta y fueron recibidos en el campus universitario como héroes. 
      Nunca más pasaríamos por tan amarga experiencia hasta el torneo 2011-2012 donde tocó bajar nuevamente al infierno de la 2da División.
      

    Investigación realizada por Ruben Villegas

La suerte del campeón

       Muchas veces hemos escuchado aquella frase trillada de "la suerte del campeón". Vemos con asombro como jugadas imposibles, como sacadas de un capitulo de super campeones, son realizadas por los equipos que sabemos que pronto alzarán una copa y darán la vuela olímpica.
       Tiros muy lejanos y sin ver, pases al hueco solo hechos por genios como Zidane o el Diego, jugadores que desarrollan la velocidad de un Bolt en los minutos cumbres de un partido, goles olímpicos, autogoles absurdos y paremos de contar. Lo vimos con el Once caldas en 2003, la LDU en 2008, el Man U del 99, los red Sox de 2004, los Marlins de 2003, los Yankees, el Barsa, La Juve de los 90's, el Milán de los 80's,La Vinotinto los últimos 10 años, a José Mourinho, por solo citar algunos.
       Podríamos sacar una conclusión simple y decir que fue suerte. Pero ¿Por qué siempre le sucede a los mismos equipos y a los mismos jugadores? ¿Por qué ocurre en las mismas circunstancias?
       La respuesta es sencilla de decir pero muy compleja de comprender. No es suerte. Es actitud de ganador.
       Ese deseo de ser relevantes, de sobresalir, de hacer algo especial al menos una vez en la vida. Ese empuje único que nos hace sentir héroes no importa si es un torneo de pelotica de goma por Play Station o el Mundial.
       Eso no lo tiene cualquiera. Es una mezcla poderosa que incluye amor propio, pasión, entrega, identidad, sentido de pertenencia, adrenalina y definitivamente desear la victoria como si fuera la única opción de ser felices.
       Y quizás con eso no bastaría. También es necesario el tener la seguridad que tienes todo el derecho a ser grande, que esta dentro de ti esa decisión. Que no es cuestión de que los demás te alienten o la tribuna te putee. Es creer que si puedes. Que te lo mereces. Que el ser grande no es algo que te otorga nadie. Eso es algo con lo que naciste y que solo es cuestión de creérselo y ejercerlo en todo lo que haces.
       Ahora bien. En ocasiones anteriores he comentado sobre la necesidad que tiene el Grana de hacer cosas grandes. Copa Libertadores, Copa Nissan, dar la vuelta olímpica y ver a todos los Granadictos perseguidos por la policía luego de bañarse en la redoma de Guaparo para celebrar nuestra primera estrella.
       Nadie quiere tener que esperar 100 años como Banfield para gozar eso. Al menos yo no estoy muy seguro de vivir un siglo más.
        He opinado sobre opciones de fichajes importantes y de cómo esos jugadores podrían ser claves para la obtención de un título.
       Pero tropezando con la realidad sabemos de las carencias económicas, organizativas y gerenciales de nuestro equipo, lo cual hace tarea harto difícil la llegada de alguno de éstos jugadores.
       Aún así está la obligación, como institución que representa en el fútbol a una de las regiones más importantes de nuestro país, de crecer desde adentro.
       Pongamos la situación extrema de que no conseguimos que jugador alguno quiera añadirse a la nómina y toque quedarnos con los que tenemos.
       Con una plantilla que solo ha peleado por no descender, urge entonces un cambio radical de mentalidad. No hablo de crear falsas expectativas con palabras bonitas ni lugares comunes. No estoy redactando un libro de autoayuda.
       Hablo de que los jugadores se la crean. Que el sentirse grande no tiene que ver con el valor de tu ficha ni tu salario.
       Tiene que ver con lo grande que te sientas tú como ser humano. De las cosas que mereces vivir. El ser un líder victorioso y no un líder sobreviviente. El sentirse el Elegido para reescribir la historia y tener algo grande que contarle a tus nietos. Contagiarnos de ese sentimiento de triunfo que nos regaló la selección nacional. Y permitirnos soñar. Para eso no fue necesario comprar jugadores. Pero fue obligatorio darles una nueva autoestima a los que ya estaban. Y las victorias y hazañas llegaron.
       Eso ha faltado.
       No les pido a los jugadores que se sientan bien aunque no les paguen correctamente su quincena ni trabajen en condiciones incómodas. Sólo les pido un cambio desde adentro. A jugadores, directivos e hinchas. Un cambio de actitud mediocre a actitud de victoria. Esa actitud triunfadora que hace que los milagros ocurran y que la suerte del campeón por fin nos llegue y nunca nos abandone.

Ruben Villegas

La Inteligencia Emocional y el deporte

          En el desempeño de todo deportista existen elementos importantes que inciden positiva o negativamente en su rendimiento. Su entrenamiento, la calidad de su indumentaria, las instalaciones deportivas, los entrenadores, etc. Pero hay un aspecto que abarca desde su vida personal, su carácter, su personalidad, más allá de sus condiciones atléticas. Este es la inteligencia emocional.
          El saber manejar el temperamento, el stress, la frustración, ser prudente con el triunfalismo, mantener la calma y la cordura en las situaciones mas tensas de los desafíos. Todo puede ser un factor decisivo a la hora de lograr la victoria, sufrir una derrota, pasar por la amargura de una lesión o mantenerse sano con una salud inquebrantable.
          La inteligencia emocional se convierte entonces en un componente clave en la vida de todo atleta, una vez que influye directamente en la toma de decisiones constantes sobre el como asumir ciertas situaciones positivas o negativas, entender el juego para aprovechar todos los factores a su favor, identificarse con los valores del deporte, estar motivados hacia el logro de las metas y objetivos personales y del equipo y aprovechar sus cualidades de liderazgo y empatía.
          Todas las emociones se relacionan con gestos corporales o un lenguaje hablado. Muchas veces podemos intuir y hasta predecir el resultado de un partido con solo ver la actitud de los jugadores cuando comentan por televisión sobre lo que ocurrió o lo que ocurrirá en la cancha o hasta por sus expresiones físicas. Y esa sensación de victoria o derrota siempre irá acorde con lo que expresan sus cuerpos o sus voces.
          Por otra parte, no todas las emociones están relacionadas con la práctica deportiva en sí. Las relaciones familiares o personales, la convivencia diaria con el resto de sus compañeros, el entrenador o la directiva, la aceptación o el rechazo del público y la relación con los medios de comunicación incidirán directamente en el desempeño del atleta.
          Es de importante recordar en atletas como Tiger Woods, a quien su adicción al sexo y su divorcio que derivó en escándalo, provocó una caída significativa en su desempeño incluso antes de que la situación se le saliera definitivamente de las manos. Casi la misma situación con Ronaldinho y las causas que llevaron a su salida del Barcelona o su exclusión en la lista de convocados por Brasil al Mundial de Suráfrica 2010. Bajo rendimiento combinado con frecuentes noches parranderas. ¿Hasta donde habría llegado Mickey Mantle de no haber sido un alcohólico recurrente y estar ebrio en el estadio en mas de la mitad de los partidos que jugó con los Yankees?. O para irnos a casos mas sencillos y cotidianos. ¿Recuerdas algún joven atleta que no llegó mas allá en su carrera por la excesiva presión de sus padres o sus entrenadores? Esos casos son más recurrentes de lo que pueda imaginarse.
          Sabemos acerca de deportistas que no tienen buen desempeño cuando juegan en estadios llenos de público o que los abuchean, en categorías inferiores con poco público brillan. Podemos verlo en muchos aspirantes a medallas olímpicas. Incluso muchos equipos han sido derrotados primero por el público y la prensa antes que por el propio rival. Por decirlo de una manera elegante, el valor se les hace agua y se les escurre por todos lados.
          En otros, en cambio, se convierte en un componente de goce y alegría adicional. Podemos recordar el caso de Bebeto, delantero de la selección de Brasil que ganó el mundial del 94 y donde antes del partido contra Holanda se enteró del nacimiento de su hijo. Jugó su mejor partido del mundial, logró anotar y patentó una de las celebraciones más famosas del fútbol. El mover sus brazos juntos imitando el mecer a un bebé. O Curt Schilling en la serie Mundial de 2004 lanzando con los calcetines ensangrentados y con la inspiración y el apoyo del público y su esposa para lograr aquella famosa remontada de los Red Sox.
          Hoy en día, en las investigaciones sobre crecimiento y desarrollo del atleta, se ha llegado a la conclusión que las emociones juegan un papel fundamental en los resultados obtenidos por los deportistas de cualquier disciplina.
          Las organizaciones de alta competencia cuentan con todo un equipo multidisciplinario que incluyen profesionales de ayuda como psicólogos, psiquiatras y orientadores que se tienen como tarea el desarrollo personal del equipo y los individuos que lo componen, conscientes de que los torneos y partidos primero se ganan en la mente del deportista y luego en el terreno de juego. Para ello se valen de técnicas de relajación, sesiones de motivación grupales e individuales, atención integral, evaluación del perfil personal, familiar y social del jugador.
          Es conocida la historia del video motivacional preparado por el quipo de psicología del club que colocó Pep Guardiola a los jugadores del Barcelona justo antes de disputar la final de la Champions de 2009 que se jugó en Roma. La combinación de imágenes y frases de la película Gladiador con momentos de genialidad colectiva e individual de los propios jugadores, con la música enaltecedora del espíritu victorioso, sin duda influyeron en el estado de ánimo de los jugadores. Se cuenta que Jose Mourinho hizo lo mismo con el Inter en 2010 pero con imágenes de la película "Invictus". Sin embargo, aunque lógicamente un video por si sólo no hizo que alzaran las copas, se convirtió en un factor anímico positivo para ellos.
          En organizaciones de grandes ligas sucede que cuando un jugador está pasando por una mala racha, casualmente también se lesiona. Es normal creer que bajó su rendimiento producto de la lesión. Pero en realidad son colocados en muchos casos en lista de lesionados mientras son sometidos a sesiones de motivación, relajamiento, etc. o simplemente se les permite tomar distancia de la situación que no pueden resolver como lo es su "slump". Una vez que regresan pueden resolver esta situación, mucho mas calmados y con la tranquilidad que necesita un profesional para salir delante de las situaciones adversas.
          Los atletas, aunque muchas veces los veamos como superhéroes indestructibles, son, antes que nada, seres humanos. Así vemos como el factor emocional y psicológico tiene un peso enorme en los resultados dentro del terreno de juego. Es por esto que la preparación y el desarrollo de la inteligencia emocional debe ser un factor clave a tener en las organizaciones con tanto peso como el entrenamiento físico y táctico. Si el ser humano no maneja inteligentemente sus emociones e impulsos, su carrera será limitada a un "pudo haber sido" sin ningún valor. Ni para él ni para sus familias ni para la sociedad.

Ruben Villegas