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Parafilias. Sexo al límite


El sexo es una de las cosas más gratificantes que puede hacer el ser humano debido a sus componentes de amor, lujuria, ocio o poder, entre otros. Pero muchos llevan (no diré si llevamos, mejor quédense con la duda) las cosas a otro nivel por medio de las parafilias. 
La parafilia ocurre cuando el sujeto solo consigue excitación, placer y gratificación sexual si está condicionado a estímulos específicos, en algunos casos insólitos, que se convierten en el foco del erotismo, en ocasiones llegando a sustituir el acto de la penetración. Estos estímulos pueden ser objetos, circunstancias y seres humanos con características, rasgos o condiciones específicas, llegando a mantenerse en el corto, mediano y largo plazo. En el mejor de los casos, son de mutuo acuerdo, como el BDSM o se manifiestan de forma inofensiva hacia terceros. En otros casos son condenables, como la pedofilia o riesgosas para la salud como la necrofilia.
En este ramillete de opciones y alternativas, vamos a ver algunas parafilias comunes, que quizá conocíamos pero no su nombre, y otras muy raras.

Exhibicionismo: Es cuando las personas sienten placer al exponer sus genitales o zonas de su cuerpo como los senos. La persona siente placer con la reacción de la persona que la mire. Sí, incluye el sentir placer al enviar nudes.

Vouyerismo: Es sentir excitación al observar personas en momentos de intimidad como teniendo sexo, cambiándose de ropa, bañandose, haciendo del uno o el dos, y en algunos casos, en asuntos tan cotidianos como el comer. Sí, incluye el placer de ver nudes ajenos, en especial robados.

Hipoxifiia: Consiste en la asfixia durante el acto sexual. También es conocida como asfixiofilia. Algunos lo han llevado al límite, causando la muerte a si mismos o a la pareja. David Carradine, famoso por ser Bill en Kill Bill, en realidad murió por esta causa y no por el toque de la muerte de La Novia.

Frotteurismo: El placer se produce al frotar los genitales contra otra persona, en especial en lugares públicos. Es una parafilia frecuente entre usuarios, colectores y demás trabajadores informales del transporte público de Venezuela.

Gerontofilia: Atracción sexual hacia personas de la tercera edad. Esta debe ser genuina, por lo que no incluye a tu amiga la enchufada, bendecida, afortunada y blindada por los tepuyes que se toma fotos en yates, en Los Juanes, Panamá y República Dominicana, come y viste bien, mientras tu sigues pasando roncha en el metro buscando Harina PAN y pañales.

Urofilia: Hay placer al orinar o ser orinado por la pareja como parte del acto sexual. También le dicen la Lluvia dorada. Una amiga me contó que su ex-esposo lo hacía para marcar territorio con ella. Y no, no le funcionó.

BDSM: Son las siglas de Bondage (amarre), Domination (Dominación) y Sado Masoquismo. Personas que, con mutuo acuerdo, disfrutan de todos estos elementos a la hora del acto sexual, aunque en algunos casos, el asunto trasciende a la rutina diaria. En ella hay quien hace de Sádico, es decir, infringe el dolor y el masoquista que lo disfruta. Se puso de moda con Las cincuenta sombras de Grey. Hubo epidemia de sumisas. Pero ya pasó. Al igual que las barbas y el ser hipster.

Acrotomofilia: En ella hay placer sexual por partes amputadas del cuerpo. Sienten excitación por los muñones, algunos llegan al extremo de amputarse a sí mismos o a la pareja. A Jason de Martes 13 le gusta esto.

Fetichismo: Hay excitación por la posesión o contemplación de algún objeto o zona de la persona deseada: Ropa interior, cabello, zapatos, pies, vestidos, etc. Llega incuso a robarlos y entrar en un estado Gollum con ellos.

Autonepiofilia: Hay estímulo al ser tratado como un bebé. Con pañales y todo.

Cyesolagnia: Excitación con las embarazadas. Alan Harper es todo un referente de esto.

Necrofilia: Practicar el acto sexual con cadáveres. Hay evidencias de que era comúnmente practicado por los antiguos egipcios.

Sitofilia: Placer al masturbarse con alimentos como por ejemplo, pepinos. Es más común de lo que se cree, por lo que me he enterado.

Sexo y amor inmigrante


Una de las cosas que más afectan al inmigrante es la soledad. Se piensa muy poco en eso antes de emprender el viaje, pero una vez en el país de destino, se comienza a asimilar que visitar a la familia o amigos no es tan fácil como tomar un taxi, un bus o el metro. Por puro instinto se busca con quien compartir nuestras inquietudes y experiencias, alguien que sienta auténtica empatía con nosotros y es algo que se nos es difícil lograr con los nacionales, por desconfianza mutua, o que simplemente sentimos que no van a entendernos.
En los asuntos amorosos está la diatriba de no saber si la relación amorosa que se deja en el país de origen, sobrevivirá a la distancia. En muchos casos no se sabe cuándo volverán a verse. No sabemos si hay acuerdos para satisfacer necesidades sexuales ¿y si la cosa se complica y nos comienza a gustar alguien más? Es complicado, cada pareja es un mundo distinto y no todas aguantan la ausencia de contacto. Lamentablemente no hay aplicación de mensajería que envíe calor, olor o fluidos corporales.
Somos seres sociales, necesitamos compañía, es nuestra naturaleza. Los ermitaños son muy pocos en el planeta por esa razón. ¿A quién buscamos como compañía cuando emigramos? Pues con quien conectemos empáticamente y los venezolanos somos muy selectivos en este aspecto. Por eso es que la mayoría buscamos enamorarnos, juntarnos o aparearnos con nuestros compatriotas. Sentimos que son los únicos que puede entendernos. Sí, yo se que tienes una amiga que se arrejuntó con un inglés, tu cuñada se casó con un gringo y un primo que se empató con una española, pero no es lo común, no sucede para la mayoría y lo sabes. Incluso me arriesgaría a decir que nuestra segunda tendencia a la hora de buscar pareja en el exterior serían colombian@s, con los cuales compartimos una herencia histórica y cultural, lo cual afianza mi punto.
En lo sexual, nos sentimos más cómodos con quienes comparten nuestros intereses, los que hayan vivido experiencias similares a la nuestra, que compartan nuestros miedos y prejuicios. La sexualidad europea es mucho más abierta que la venezolana y latinoamericana en general, por citar un caso, y a su vez somos un poco más abiertos que los panameños y dominicanos sobre este tema. En el Caribe tenemos abundantes tabúes sexuales que en otras latitudes fueron dejados atrás hace décadas. Y eso no está ni bien ni mal para ninguno. Somos así y punto, cada quien con sus creencias. De todos modos uno no es buen ni mal polvo para todo el mundo. A alguien le vas a encantar y hasta te va a aplaudir, mientras otros te recordarán con un bostezo. Todo depende de lo que busques y lo que le guste a cada quien y en eso, el catálogo es infinito.

El poder de elegir



No tengo dudas que el más grande símbolo de libertad humana, es el poder de elección. Siento que las relaciones más fuertes que mantengo son aquellas que se formaron a partir de mis decisiones y no de mis circunstancias, obligaciones o lazos consanguíneos. Creo que lo peor que se le puede exigir a un niño es a querer a sus hermanos y demás familiares porque son sus hermanos, en lugar de afianzar lazos en base a la lealtad, y el respeto razonados. En ese momento, cuando triunfa la razón por encima de la obligación, estamos formando ciudadanos conscientes y no súbditos del poder y la fuerza.
La elección y no la obligación es lo que nos hace crecer como seres humanos basados en la conciencia, valores y coherencia, sea cual sea nuestro camino. Obviamente, nuestras elecciones están condicionadas y manipuladas por la ideología (que no sepas como se llama, no quiere decir que no tengas), la cultura (por muy rebelde que creas ser) y las relaciones sociales en general. Así es que tampoco es que disfrutemos de un libre albedrío en toda su extensión.
Los seres humanos no somos ecuaciones exactas, universales e infalibles. Las únicas normas que nos rigen son las del azar, la incertidumbre y el capricho individual. Nuestras decisiones son cambiantes y nuestros resultados son totalmente impredecibles. Podemos mantener nuestros principios durante un buen tiempo hasta que las circunstancias nos llevan a cambiarlos o negociarlos, no siempre por dinero, sino por algo que nos de satisfacción o nos alivie a culpa. No existen leyes psicológicas o sociológicas capaces de predecir o concatenar nuestros actos a lo largo de nuestra historia. La ilógica es la norma. Una persona puede decir que no es un delincuente gracias a los chancletazos que recibió de niño, y le creo, pero también sé de gente que fue golpeado de niños y se convirtieron en delincuentes, maltratadores y asesinos. También están los que nunca golpearon y hoy son ilustres sociópatas y otros no golpeados que son bastante pacíficos. 
Están los homosexuales que querían tener cuerpo de mujer, y al lograrlo, sus parejas son mujeres.  No importa si no lo entiendes, porque lo que importa es que esa persona está buscando su plenitud explorando los límites de su género, su identidad sexual y sus instintos. o hace a través de su decisión, la elección libre y no para complacer clichés. Y así puedo seguir dando ejemplos hasta completar una enciclopedia. El poder de elegir es el triunfo de la individualidad por encima del pensamiento único y alienante.
No existen leyes psicológicas o sociológicas capaces de predecir o concatenar nuestros actos a lo largo de nuestra historia. La ilógica es la norma. La incongruencia es nuestro credo.
Elige porque eres libre, no lógico. Fuck logic, la humanidad es así de hermosa.

Somos



Somos aire, somos agua, somos semillas que estallan para crear nuevos mundos.
Somos árboles que se aferran a los pensamientos y juicios que los alimentan. 
Somos los hijos bastardos de una enorme orgía donde los dioses que habitan en Xibalbá, Uku Pacha, el Olimpo, Svarga y el Valhalla fueron a descargar sus más puros instintos divinos, creando también las tormentas, los terremotos y las auroras boreales. 
Somos átomos en el universo y al mismo tiempo, una amalgama de existencias tan profundas e infinitas como el mundo que habitamos. 
Somos islas que se tocan en secreto bajo la superficie de un mar de rutinas y banalidades. 
Somos poesía y voces entonando canciones desafinadas y que juntas arman la gloriosa banda sonora de nuestra especie. 
Somos nómadas sin rumbo que acampan refugiados en efímeros disfrutes. 
Somos volcanes impredecibles y violentos, que en medio del caos hemos construido un planeta tan caprichoso como nosotros, sus creadores y a la vez, sus hijos. 
Somos meteoros que se apagan en la noche luego de ilusionarnos con la estela de luz que dejamos en el firmamento.
Somos dudas y somos verdades. 
Somos el humo que se aspira y la mitad que sale. 
Somos gemidos de dolor y gruñidos de orgasmos. 
Somos la paz de descansar en un pecho y unos brazos. 
Somos un camino con ramas y lodo, y somos la lluvia que lo limpia cada día. 
Somos muchas vidas y un solo desenlace.

Hackeando la sexualidad del siglo XXI


En todas las épocas siempre habrá heterosexuales, homosexuales, quienes experimentan un ratico o durante unos años, los castos y mundanos en la misma proporción. La diferencia está en cuántos se enteran de eso. Hoy en día, afortunadamente caminamos hacia la desmitificación del comportamiento sexual como base de la moral. 
Gracias al poder de la información, hemos ido asumiendo, paulatinamente, que la naturaleza humana no admite encasillamientos. Que se puede expresar con la manera de hablar, la religión, la posición política, nuestros gustos musicales y hasta enviando o recibiendo un simple nude. Solo quienes se han ido quedando atrás, desplazados por la velocidad de nuestra realidad, se quedan quejándose como quien lloriquea porque el autobús los dejó. Yo admiro la valentía de quien es capaz de expresar sus impulsos y deseos. Esta generación está buscando hackear la sexualidad acallada.
Los bacanales que hacían los antiguos griegos y romanos no se comparan a ninguna fiesta pública de hoy. Ni siquiera Woodstock con todo su amor libre se le puede comparar. Igualmente las costumbres sexuales de los mayas, chinos, aborígenes latinoamericanos, antiguos indostanes y así, en muchas culturas. Incluso he llegado a pensar que los occidentales hemos ido en un camino hacia el tabú de la expresión sexual. Nos horrorizamos o vemos con sorpresa a quien decide cambiarse de sexo y devoramos con morbo cualquier exhibición sexual pública de un famoso. Idealizamos la monogamia y el matrimonio por amor como si fueran cosas olvidadas cuando en realidad son conceptos muy nuevos en nuestra civilización, hasta bien entrado el siglo veinte, los matrimonios dependían de la aprobación y negociación entre familias, así que el hecho de que tus padres o abuelos hayan existido, probablemente se haya decidido por conversaciones entre jefes de familia y no por las serenatas y flores.
Por supuesto también hubo quien se casó y tuvo familia para guardar apariencias. ¿Tú te imaginas que te enteres que tu bisabuela era lesbiana y le metía a su comadrita bajo la excusa de que tejían? ¿Cuántos héroes de la independencia, presidentes, miembros del salón de la fama del beisbol y el boxeo eran homosexuales? ¿Y si después de la firma del acta de la independencia se fueron a celebrar con una orgía que haría sonrojar a Calígula y Rocco Siffredi? ¿Y quién puede dudar de su aporte a la humanidad? Pues nadie tendría la autoridad moral para quitarles sus méritos, solo porque se sepa que se atrevieron a probar cosas que tú no sabes si te gustan o te gustarán más adelante. O que quizás no te gusten nunca. Pero parte de la evolución de la humanidad, se debió en parte, a que un grupo se atrevió a experimentar.
Pero de esto, muy poco se puede contar, aunque, sin duda, harían las lecciones de historia mucho más interesantes. Mientras tanto disfrutemos de la apertura y la sinceridad con que la humanidad muestra sus verdades íntimas en estos afortunados tiempos. Yo no cambio estos años por ningún otros.

El manual del nude


Un nude es un regalo, una ofrenda, un tributo que se le brinda a quien se lo haya ganado a punta de labia, atractivo, exhibicionismo, vouyerismo o por la más pura evidencia de vanidad. Un nude implica complicidad y confidencialidad, por lo que es importante que establezcan reglas de juego para mantener el respeto, la intimidad, la seguridad y la integridad de los involucrados. Yo no sé como te gusta hacer las cosas a ti, y no voy a caer en el tema de si nos gusta o no, porque a la mayoría, hombres y mujeres por igual, nos encanta ver y/o ser vistos; pero luego de varias conversaciones sobre el tema con amistades que disfrutan tanto de este asunto como yo, llegamos a estas conclusiones y armé este "Manual del nude" para llevar la fiesta siempre en paz.

- El nude es confidencial, privado y exclusivo: No importa si la misma foto ha recorrido toda la ciudad y traspasado fronteras. Lo que te regalaron a ti, es para ti, y a menos que estés plenamente autorizado para ello, no la muestres ni reenvíes a nadie.

- El envío de un nude es... el envío de un nude: Se pueden enviar nudes por infinitas razones y solo la experiencia con esa persona puede decirnos lo que significa. Que alguien decida mostrarse desnudo no implica necesariamente que haya un deseo sexual hacia ti. A veces, como lo digo más arriba, se puede hacer para satisfacer el ego y divertirnos viendo la reacción de los demás. Una amiga me los mandaba antes de casarse porque le decía cosas más bonitas y emocionantes que su actual esposo y nunca me acosté con ella. A veces significa todo y el comienzo de un capítulo de la historia sexual y sentimental en la vida de ambos. Deja que fluya.

- El nude no se pide, se persuade: Quien manda el nude, lo hace porque quiere, porque le emociona, le excita o por la razón placentera que sea. Nunca se obliga ni se chantajea con eso. Así que nada de ponerse intenso con el tema. Sí es sí, no es no a veces. Lee bien el momento para saber cuándo activar la persuasión y cuándo retirarse cambiando el tema.

- En caso de dudas, mantente anónimo: Si la adrenalina da para quieras hacerlo pero nubla tu discernimiento para saber si esa persona es confiable, mantente anónimo. No muestres tu rostro o marcas que puedan identificarte como tatuajes, piercings y prendas como uniformes o ropa que te caracterice mucho.

- La foto pene: Esto es algo muy polémico en nuestras conversaciones. Las mujeres, por lo general dicen que no quieren ver eso, pero es falso, muchas sí quieren en medio de la emoción del sexting. Pero cuidado. Es mejor esperar a que lo pidan. E incluso hacerse el loco, si se da el caso, solo para ver si también activan la persuasión. Es mejor estar seguros que provocar un desastre en medio del cyber chanceo.

- Guardar o no guardar: Si compromete la seguridad de la persona y te pide borrarlo, hazlo. Si quieres conservarlos te recomiendo no dejarlos en tu teléfono. Construye un bóveda usando Dropbox, Drive, iCloud, Gmail o cualquier otro sistema de almacenamiento en la nube al que solo tú tengas acceso.

Me agrada hablar de este tema, al igual que de muchos otros y con todo gusto puedo hablarlo contigo para que me des ideas y aportes. Me puedes contactar por mis redes sociales, donde siempre aparezco como @RubenDVillegas.

QEPD los clichés de género

   


Estos tiempos nos hablan de acabar con barreras que van mucho más allá de cambios políticos y económicos. Vivimos en una era donde nos reconocemos más como seres humanos, miembros de una misma especie que comparte sentimientos, emociones, reacciones, impulsos y deseos. 
Considero que estamos viviendo profundos cambios en nuestra cultura occidental desde lo personal, lo íntimo. Nuestra generación se está encargando de cruzar fronteras que tradicionalmente estaban cerradas por los estereotipos, el juego de roles, los prejuicios, la vergüenza.
Hay cambios radicales en la manera como vivimos nuestra sexualidad. Las variantes son infinitas y ya no hay monopolio de tendencias. Si, las mujeres también piden desnudos por Whatsapp, cada vez, con más confianza, admiten que también les gusta ver. Igual que a nosotros los hombres. También tienen amigas con quienes se ufanan de los hombres que han conquistado, de los corazones que han roto y de las infidelidades que han disfrutado. También hay hombres que cuando les preguntan qué les sucede responden "Nada", sin que eso implique la caída de un testículo. La histeria por ver a Romeo Santos en concierto es el equivalente al Uuuuufff cuando veo a Scarlett Johansson. Se manifiestan de forma diferente, pero la raíz de la reacción es la misma. Nadie se ha vuelto malvado o egoísta. Solo están fluyendo.
Hay mujeres que dominan en la cama desde tiempos inmemoriales. Que les gusta tener sexo ocasional sin implicaciones románticas. Tengo amigas lesbianas que les gusta ser vistas y admiradas por hombres y que les digan cosas, sin que eso implique ni un mínimo de pérdida de identidad sexual. Así como nosotros podemos quedar enganchados platónicamente por un beso o un roce de manos. Y hay hombres también que les encanta tomarse selfies. Porque tal vez si lo hago yo me veo narciso, pero si lo hace David Beckham provoca auténticas cataratas. También sentimos envidia por la apariencia. Nos gustaría que nos vieran como a Tony Stark o a Brad Pitt, a quien odio profundamente por usar minifalda de cuero y sandalias trenzadas en Troya y aún así, verse más masculino que yo.
También nos gusta que nos escuchen acerca de lo que sentimos, que nos mimen, que nos inviten a salir, que tengan un detalle. Y muchos estamos optando por prestarle mayor atención a quienes quieren estar con nosotros y comprenden que esos detalles deben ser de ambos lados. 
También nos fijamos en los sentimientos y en las aspiraciones del otro. Si, también me gusta ver tetas y traseros. Pero aquí entre nos por ponerles un ejemplo, no considero ni remotamente atractivas a las mujeres arrogantes ni a las que les encante el mundo de los malandros ni la estética gangsta. Porque no soy bueno en complacer egos ni tampoco tengo intenciones de comportarme como un mototaxista reguetonero. Así como también hay mujeres que se derriten ante la elocuencia, la inteligencia y la intelectualidad nerd por encima de la musculatura y el buen bailar. 
Amo a mi generación por estar exterminando clichés y lugares comunes. Por profanar lo sacro. Por tener su propia moral. Eso me encanta.

La Infidelidad en mis términos

A menos que usted tenga cierta parafilia y le de morbo con ver a su pareja buscando juntarse con otra persona, los cachos, que te soplen el bisteck o que te rasguñen la arepa, duele. 
Desde nuestro ego lo vemos como una traición que para muchos es imperdonable. No vuelves a ver a esa persona de la misma manera y pasas por emociones que van desde la tristeza hasta el rencor.
Pero para quienes lo hemos hecho, transitamos por las justificaciones. Lo hicimos porque podíamos. Por venganza. Por desatención. Algunos solo por experimentar. Y un sin fin de motivos que para mi, son los mismos para hombres y mujeres. No hay diferencias entre unos y otros. Con esta generación no vale aquello de que las mujeres aman o se entregan más ni nada de esas cursilerías de doña de los años cincuenta que nunca han tenido fundamento alguno. A todos nos gusta el sexo por igual a nivel de géneros.. Todos queremos experimentar cosas que nos vuelen los tapones. Nos gusta sentirnos deseados y también sentir que de alguna manera poseemos a la otra persona. Aunque sea por un momento.
A veces nos justificamos con aquello de ser infieles pero nunca desleales. Porque podemos follarnos a quien sea sin perder el amor y la idealización por alguien en particular. Ya queda en usted si acepta o patalea si le aplican el mismo principio.
También podemos justificarlas. Si el asunto fue con otra chica, déjala tranquila. Eso no cuenta como infidelidad. Al menos para mi. Vamos, admítanlo hombres. No puede molestarte algo tan sexy.
Hay otras formas de infidelidad y viene de los apegos. No hablo de deseos porque es absolutamente normal que nos sintamos sexualmente atraídos por personas que no son nuestras parejas. Así que los berrinches por admirar discretamente a alguien están de más.
Si estás con alguien que aún añora a un ex por lo mucho que lo quiso, porque fue su primer hombre/mujer, porque es de l@s que dice que solo se ama una sola vez, lo mejor que puedes hacer por ti, es que des por terminadas tus aspiraciones a que esa relación se convierta en algo relevante. Si te nombra más de dos veces al tipo o a la chica mas de una vez en una salida, es hora de pedir la cuenta antes de que se convierta en un desgaste innecesario de buena vibra, energía, tiempo y dinero. Si decides insistir, difícilmente saques algo bueno de allí.
Si una persona no quiere superar sus relaciones pasadas, no tienes tu que cargar esa cruz. Tampoco es justo que los demás carguen con la tuya. Esa persona, que tal vez puedes ser tu mismo, no necesita una nueva pareja. Necesita psicoterapia que ni siquiera tu, siendo profesional de ayuda puedes darle.
Tienes que estar claro en que no tendrás ni fidelidad ni lealtad. Irás rumbo a un barranco emocional del que saldrás herido o engañado.
No siempre vas a recibir lo que das. La justicia divina está sobrevalorada. Define qué es lo que quieres vivir y cómo. Es una manera de poner las riendas a tu destino, aunque sea un poco. Por ratos.

Crónicas de la carne. Una probada de mis relatos

Les presento uno de los 15 relatos que pueden leer en mi libro Crónicas de la carne, el cual pueden adquirir en Amazon en formato de papel o digital en este enlace http://amzn.to/1M05Clx o haciendo click en la imagen.
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Esto es un libro cargado de erotismo. Son historias basadas en los impulsos y las emociones incontroladas. Situaciones que pudieron haberte pasado a ti, o quizás has querido que sucedan.
Disfrútalo.

LA BELLA, LA ARAÑA Y LA BRUJA

El último semestre era mas intenso de lo que pudo haber imaginado. Ya no tenía tiempo ni de peinarse y el dinero tampoco le estaba alcanzando. El salario como maestra suplente, pagando la novatada como futura graduada de la universidad, era casi una limosna. Nunca había abandonado sus iniciativas, era emprendedora y creativa. Y con su pequeño negocio de repostería estaba segura que rebasaría muy pronto lo que ganaba como docente, e incluso podía, con disciplina, ganar más que como directora de escuela. 

Carol se sentía extraña en ese traje, no lo usaba desde que se graduó de bachiller y su maestra de primaria le pidió el favor de animar la fiesta de fin de curso de los niños de primer grado. Era delgada pero firme, de 1.60 mts de estatura, con el cabello hasta los hombros color castaño con destellos artificiales dorados. Manos delicadas con dedos fuertes producto de su afición a curiosear en la mecánica automotriz junto a su padre con quien no hablaba desde hacía ya tres años. Todo por un novio no aceptado y haber desafiado su autoridad. “Ya se le pasará, no estaremos así para toda la vida, y por Dios, soy su única hija”. Tenía un rostro retador, de los que no temen a mirarte fijamente con seguridad, con unos ojos color ámbar oscuro, mejillas redondeadas, piel morena muy clara, casi blanca tostada por el sol de su Puerto Cabello natal, boca grande, labios carnosos, habitualmente rojos como manzanas jugosas. Una voz engañosa que puede sonar tan dulce como desafiante, dependiendo de cómo la provoques, casi siempre alta, quizás para compensar su baja estatura. Y un carácter temperamental, visceral pero a la vez vulnerable. Como dijo alguna vez un pretendiente, una pequeña hada atorrante, malcriada, intrigante pero hermosa hasta quemarte el alma.

“Dios, voy a parecer una Blancanieves envenenada con esta cara tan demacrada que cargo.”

Se tomó un ibuprofeno para aliviar el dolor de cabeza recurrente y constante de varios días. Se recostó para cerrar los ojos unos momentos. Su cama le parecía extraña al usarla para relajarse. Últimamente era una extensión de su escritorio, donde colocaba la laptop mientras tecleaba sin parar sus deberes universitarios. En especial su trabajo de grado, que la mayor parte del tiempo parecía un combate tácito intelectual con la profesora encargada de evaluarla. “¡Cambiar cuatro veces el título! es una bruja amargada, con razón es solterona, una resentida". 

Una especie de vapor cálido le cubrió la cara, se levantó rápidamente por reflejo y volvió a sentir el fresco de la tarde. Se asomó a la puerta y vio como algunas gotas de agua le revelaban que había llovido un buen rato. Salió a recorrer los alrededores de la casa. Se sintió ligera, como si las piernas no le pesaran. Casi flotando por los pasillos. El medicamento había hecho efecto de una manera bastante favorable y deseó que se mantuviera así todo el día.

Le pareció extraño que la comezón por su tatuaje en el abdomen había desaparecido. Subió un poco la blusa para verlo y estaba curado completamente. Los pétalos, el tallo y los arabescos de la flor entrelazada que se había hecho dibujar, subía hasta sus costillas y bajaba hasta perderse dentro de su falda.

Quizá también fuera efecto secundario de la pastilla, tal vez había caducado y no se percató de su fecha de vencimiento, pero en realidad comenzó a notar que caminaba sin rumbo y al mismo tiempo con la seguridad de que no quería volver a la casa. Disfrutó el vagar hasta perderse en una maraña de veredas con casas muy juntas entre sí, apretujadas buscando resaltar con sus vivos colores en rojo, amarillo, verde, azul turquesa y violeta. Muchos postes de luz sin cables y rejas que le daban el aspecto de un laberinto de hierro y concreto. Como un bosque metálico, con árboles con transformadores, fusibles y alambres en lugar de frutos.

–Oye, ¿me puedes decir la hora? –preguntó un hombre que daba golpes a la latonería de un viejo Ford Fairlane 500, de color naranja y tapicería en estado lamentable, con un martillo de goma en el garaje de una casa que funcionaba como taller mecánico, con partes de vehículos tiradas por doquier y las infaltables manchas de aceite ensuciando todo el piso. Vestía un jean azul roto, una camiseta negra sin mangas de The Ramones, llevaba el cabello corto y revuelto, como si odiara peinarse y tatuajes tribales en el brazo derecho. Era muy blanco y se dejaba crecer un muy mal intento de barba que crecía caprichosa y dispersa por toda la cara. De mirada penetrante y segura, fue evidente que ella captó su atención y que s preguntó la hora para buscarle conversación. A ella no le disgustaba pero no quería que la retrasase en su recorrido.

–No tengo reloj, y dejé el teléfono, disculpe –contestó Carol.

Siguió caminando y se dio cuenta de que estaba perdida y no conocía el lugar. Quiso devolverse pero no sabía hacia cuál dirección debía ir. Si seguir avanzando o desandar sus pasos.

Entró a una casa donde al parecer no vivía nadie. Había unos cuantos muebles y enseres regados en el piso. Con la puerta desvencijada y las paredes de un color crema que se desconchaba por todos lados. Un par de sofás en la sala, con los cojines rotos y de un olor similar al orine de gato. Adornos sucios y rotos, un mesón grande al fondo de la sala, con un florero de flores marchitas, ya negruzcas y un par de platos de peltre vacíos como aguardando a los comensales. El lugar era inmenso, Carol sintió la sensación de estar en un palacio abandonado. A pesar de lo maltrecho de los objetos presentes, era evidente que una familia grande y acaudalada usó el lugar como su hogar. Pero sin duda sus días de elegancia eran solamente un recuerdo.

Unos retratos viejos colgaban de las paredes y comenzó a verlos uno por uno. Estaban descoloridos, con los marcos astillados y algunos con manchas café. Eran hombres, mujeres y niños de otros tiempos, con miradas perdidas, mudos ante quienes los contemplaban.

Una de estas fotografías llamó su atención a pesar de que estaba al otro lado de la sala donde se encontraba, caminó hacia él y algo en ella se contrajo al ver el rostro. Una fotografía de ella misma, desde un ángulo de perfil, posiblemente tomada desde su ventana mientras se cambiaba al llegar de la universidad y una inscripción que le resultó muy poco halagadora bajo aquellas circunstancias.

“La más bella”.

El ruido de una puerta de metal se escuchó al fondo y su curiosidad desapareció. Rápidamente salió del lugar y tomó el camino hacia la primera vereda que encontró.

Apuró el paso, casi corriendo, hasta que volvió a tropezar con el hombre con el martillo de goma golpeando latonería del Ford Fairlane naranja.

–¿Qué te pasó? ¿Te robaron? –preguntó el hombre.

–No, no pasó nada, es que me perdí buscando una dirección –respondió apresurada y viendo por encima de su hombro con un poco de susto.

–Debes tener cuidado, por aquí anda gente muy rara últimamente, malandritos y malvivientes. Pero sobre todo una señora que vive sola en la otra vereda, por ahí de donde tú vienes. Hay gente que dice que es bruja, pero yo digo que más bien es loca. A veces aparecen gatos y perros envenenados frente a la casa de ella. Yo fui su vecino cuando estaba chamo. Y de verdad que es rara. Se le quedaba mirando a uno y murmuraba cosas en idiomas extraños cuando veía muchachas bonitas pasando frente a su casa. Una de ellas fue mi noviecita y me dice que el pelo se le daño luego de que dejó que se lo tocara. Fue mal de ojo según me decía ella siempre.

–Yo a ti te conozco –dijo el hombre reflexionando y tratando de recordar–. Pero no sé de dónde… Pasa y siéntate, que está pegando el sol y tienes la cara roja. ¿Te duele la cabeza?

–No, pero regálame agua por favor –a Carol le pareció que aquel hombre era el dueño del lugar sin preguntárselo y poseedor de todas las respuestas que buscaba sobre lo que estaba ocurriendo en aquellos parajes.

Le pasó un vaso con agua del termo que tenía al lado. Se le quedó viendo, escrutándola.

–Me pasó algo muy raro –se animó a contar ella – Entré a la casa creyendo que estaba vacía, y vi una foto mía en la sala.

–No jodas, ten cuidado es lo que es. ¿Y si te anda buscando para secuestrarte?

–No tengo nada que pueda quitarme. Ni siquiera tengo teléfono. Tampoco tengo dinero, y mi monedero lo dejé en mi casa.

De repente algo mordió a Carol en el tobillo izquierdo que la hizo dar un respingo con un pequeño grito. Un aguijonazo. Se llevó la mano al pie y vio como una araña grande, del tamaño de su mano huía en dirección a la calle. Se levantó y la pisó sin dudarlo, más como venganza que por prevención a que dañara a alguien más.

–¡Esa vaina me picó duro! ¡Me arde!

–Dame para ver eso –miró la picadura y había un par de pequeños agujeros en el centro de un círculo rojo que crecía ante sus ojos. – Sí, se está poniendo feo, voy a buscarte un poco de alcohol para desinfectar la herida –dijo él mientras entraba a la casa rápidamente.

El tobillo de Carol comenzó a inflamarse y a dolerle. Se levantó de la silla y fue hacia adentro de la casa en busca del hombre. Pero sintió que alguien la llamaba. Al voltear a la calle vio a una mujer de mediana edad y de aspecto descuidado pero con remedo de elegancia. Con un traje de coctel raído, descolorido y manchado, el cabello con rastros de haber sido rubio en alguna época pero inundado de canas muy mal cuidadas, con mechones unidos con una especie de pegamento, formando bolas de pelo de aspecto casi animal y bisutería que simulaba ser de oro. Tenía la cara picada de viruela, piel blanca pálida y los ojos pequeños, el derecho era verde y el izquierdo de color amarillo. La señaló en silencio, sonrió y en un pestañeo dio medio vuelta y desapareció.

Nerviosa aún, terminó de entrar a la casa tratando de no apoyar el pie. Adentro todo era austero pero funcional. Con una mesa pequeña que servía de comedor, una cocina con pocos utensilios, platos de vidrio, vasos de plástico y una habitación con la puerta a medio cerrar con una cama grande y desarreglada. En todo lo demás parecía estar en orden y limpio. 

–Acabo de ver a la loca, me miró, sonrió y se fue. Me asustó. Era muy fea esa mujer, parecía un espanto.

–Déjame ver la mordida –le dijo mientras le frotó un algodón con un ungüento en el tobillo.

–Mira, te voy a contar lo que sucede con ella. Es una persona muy mala. La policía ha ido varias veces a su casa pero ella les moja la mano, los soborna, tú sabes, y la dejan tranquila. Pero dicen que se fija en mujeres que ve en la calle, y que le da rabia que sean bonitas o llamen la atención. Ella como que está acomplejada luego que quedó arruinada. Nunca supe por qué. Hay gente que dice que tenía problemas con el juego, otros que se gastó en rumbas y alcohol toda la herencia de su familia y ahora vive de lo que le regalan sus familiares. Ellos llegan a visitarla, pero nunca se quedan más de unos minutos. Al parecer perdió el cariño y el respeto de ellos. Pero dicen que envenena a otras mujeres solo por eso, por la envidia, la frustración, como si quisiera robarles la belleza y la juventud. Hasta se ha llegado a decir que algunas que han ido a su casa un par de veces luego desaparecen. 

–No me digas eso, me está comenzando a dar escalofríos y me duele la pierna.

–Tienes el pie rojo y está comenzando a hincharse.

Carol subió el borde del vestido y con horror vio como una marca azul verdoso subía por su pierna. Como un entresijo de ramas puntiagudas que comenzaba a extenderse por toda la piel.

–Estás envenenada. Esa bruja soltó esa araña para joderte. Yo tengo un remedio para eso, pero debes relajarte. Si no lo hacemos te desmayarás y luego no sé si vuelvas a despertar.

Carol enmudeció, él entró a la habitación con un frasco amarillo.

–Debes confiar en mí y relajarte. Yo sé qué hacer. Te voy a sacar de esta. Súbete la falda, te pondré esta crema en la herida y en toda esa marca que tienes brotada.

Carol estaba aterrorizada, pero se sintió aliviada. Se dejó atender ante la angustia de no saber qué le sucedería.

–Vente a la mesa, y recuéstate, pon el pecho en la tabla y cierra los ojos con tus manos.

A ella le pareció muy rara la petición pero accedió. De todos modos todo le parecía tan surrealista y a la vez tan natural que lo hizo mecánicamente como siguiendo un libreto.

Él se agacho, quitó la zapatilla del pie inflamado y comenzó a frotar el líquido con sus dedos. Ella sintió un cosquilleo seguido de un confort cálido, le gustó. El masajeó su pie completo y continuó hacia arriba.

El frío de su piel al no sentir el traje con la falda amarilla a medio subir le extraño pero lo aceptó, no sabía si la cura iba a funcionar pero el confort valía la pena.

–Voy a ponerte esto donde haya llegado el veneno. Lo más seguro es que ya esté corriendo por tus venas hacia otras partes del cuerpo. Hay que hacerlo bien y rápido. Relájate y no voltees.

La giró y de un jalón le levantó la falda y le enganchó el borde con la espalda casi tocando el cuello, arropándola y a la vez dejando su trasero al aire. Mil sensaciones pasaron por su mente, todas confusas pero agradables, efectos de la alucinación que dejaba el veneno que ya llegaba a su cerebro.

Sintió como el untaba el líquido recorriendo desde su tobillo hasta su pantorrilla, luego su rodilla hasta decidir ir hacia la parte posterior de su muslo, lo sintió tembloroso. Y estaba en lo cierto. Unas nalgas tan firmes por años de entrenamiento en body board y natación playera, además de la belleza implícita en ella lo atrajeron a más.

La marca comenzó a desaparecer a medida que el líquido amarillo se secaba, la hinchazón de su tobillo se esfumó. Ella sintió su pie liviano y movible nuevamente. Pero quiso quedarse así. Se relajó y lo dejó seguirla masajeando un rato.

–Yo creo que ya está cediendo, ¿cómo te sientes? –le preguntó él.

–Bien. ¿Estás seguro que ya estoy curada? –respondió ella dudando de lo definitivo del procedimiento.

–Eso no lo sé. Si quieres usamos todo el frasco. Y lo pongo en toda la zona otra vez.

–Sí, sí quiero –le respondió ella con voz sumisa y adormilada.

Él volvió a su masajeo con las manos por las piernas de ella. Se detuvo mucho más en observar cada detalle. No podía dejar de verla.

Recorrió el último pedazo superior de muslo. Y ahí estaba. Un par de labios prominentes y brillantes con una raja que parecía interminable. Color rosa fuerte. No aguantó y la tocó.

–¿Hasta ahí llegó la mancha esa fea? Preguntó ella con toque de inocencia.

–Creo que sí, aunque se ve muy bien hay que prevenir que el veneno no maltrate esta parte. Voy a poner ahí por si acaso.

Ella abrió más las piernas y se dejó tocar. El temblor en las manos de él desapareció. Pasó de un toque suave y pausado a uno acelerado a medida que las palpitaciones de ambos aumentaban. Una y otra vez metió su dedo, no hizo falta hacer una mímica de poner líquido en sus dedos, allí donde estaba todo está lubricado y casi al borde del goteo.

El asunto había pasado súbitamente de un proceso curativo a una seducción furtiva. –Voy a ponerte más pero adentro, tú sabes, es por tu bien. Ella entendió el juego y asintió con un gemido y con las piernas cada vez más abiertas.

Él bajó su cierre, sacó su pene y sin hacer demasiado esfuerzo, la penetró. Sujeto el cabello de ella con firmeza y su otra mano la acercó a su boca. Ella le mordió los dedos. El inmenso morbo que le producía ver el traje de satén brillante de Blancanieves lo enloquecía. Ella con gustó se dejó dominar.

No habló más, resoplaba como un caballo en galope, ella gemía con pequeños gritos, solo se separó de ella para levantarla, cargarla, abrir sus piernas y penetrarla otra vez pero de pie, y así la llevó hasta su cama donde en un arranque de frenesí le sujetó las piernas por los tobillos, la abrió de par en par y arremetió con todo lo que dio su cuerpo vigoroso.

Ella mantuvo los ojos cerrados, entregada totalmente. Hasta que sintió un vació seguido por un hormigueo en su vagina y luego una oleada de placer que la hizo gemir con fuerza y luego quedar desvanecida. Reaccionó al verlo a él quedar también casi desmayado, con su miembro chorreando dentro de ella. No sintió cuando él terminó. Ella tampoco cayó en cuenta de lo que le sucedía. Quiso abrazarlo. Le extendió los brazos pero él se levantó y cayó junto a ella jadeando.

Necesitó tocarlo, cayó en cuenta que no se habían besado y se fue hacia él para hacerlo. Pero fue raro, ya no lo sintió en la cama. Abrió los ojos y ya no estaba, pero sentía su presencia. Tiró sus brazos nuevamente buscando ese abrazo, toco una masa suave y la apretó contra sí. Abrió los ojos, era una almohada.

Estaba confundida, le tomó casi un minuto caer en cuenta de que estaba en su cuarto. Ya era de noche. Y no se escuchaba nadie en la casa. Eran las 2:00 a.m.

Sudorosa, tocó su vestido, estaba arrugado. Pero la sensación que más la abrumó, era que estaba mojado.

Se rio de sí misma y volvió a dormirse.

Cachos, barraganas y desnalgues de presidentes venezolanos

Amantes. Paola Mikej.

Desde los tiempos de la Primera República, gobernar este país nunca ha sido fácil. Y los hombres que han llevado las riendas tampoco han sido personajes simples y comunes. Todos han tenido un toque de locura y extravagancia, unos en mayor medida que otros. Esta característica incluye sus aficiones sexuales. Mas de la mitad de ellos se casaron con primas, casi todas de entre 15 y 17 años, y salvo un par de excepciones, todos tuvieron aventuras de la que nació algún hijo natural. De algunos se conocen amantes por docenas, de otros, solo rumores. Acá repasaremos algunos de los casos más sonados de los cachos y desnalgues acontecidos en desde el Palacio de Gobierno. 


Simón Bolívar 

Del padre de la patria se conocen al menos 47 amantes, siendo la más famosa, la ecuatoriana Manuela Saenz. Es interesante que en su testamento no la menciona a pesar de ser su compañera entre 1922 y 1928, quizás por el hecho de que se trataba de una señora casada que tenía por amante a semejante celebridad patriota. 


Carlos Soublette 

General y prócer guaireño, de carácter sereno. Dejó muchos hijos naturales y legítimos, fuera de su matrimonio con la muy poco agraciada Olaya Buroz Tovar (Mi urraca, la apoda el general).


Juan Crisóstomo Falcón 

General de la guerra federal. Este coriano gustaba de tener aventuras con mujeres de origen humilde. Se dice que fue padre de muchos hijos naturales aunque solo se conocen dos.

Antonio Guzmán Blanco 

Tuvo mucha fama de mujeriego y derrochador. Con la curazoleña Ventura Lobo tuvo un hijo natural apodado “El Negro Guzmán”. También tuvo otro hijo bastardo, el escritor y político César Zumeta, hijo de Tomasa Zumeta. Se casó con la caraqueña Ana Teresa Ibarra, 17 años menor que él, mientras mantenía un triángulo amoroso con su cuñada Anastasia Ibarra. A pesar de los celos mutuos, los tres se fueron a vivir juntos a París, pero la muerte de Tasi (Anastasia) lo golpeó tanto, que el general murió pocos meses después.


Juan Pablo Rojas Paúl 

Hombre muy culto, ferviente católico y maestro de colegios de niñas. Sin embargo tuvo aventuras con la cantante italiana Olimpia Larguerccia. Se dice que el pintor Armando Reverón fue su hijo natural.


Ignacio Andrade 

Fue el primer presidente venezolano del que se dijo que había nacido en Colombia. Mujeriego sin pudor. Tanto así que se dice que una prostituta caraqueña entraba en su despacho sin pedir permiso. A los 50 años se casó con la quinceañera Isabel Sosa con quien tuvo nueve hijos.


Cipriano Castro

Un tipo parrrandero, bailarín, bebedor y mujeriego. Se casó con Zoila Martínez de 16 años pero tuvo 22 concubinas y amantes, las cuales en su mayoría le dieron hijos. Entre ellas estaban Domitila Hernández, Rosa Gutierrez, Luciana “La Chanito” y Blanca Gouvirand. Pasó su exilio en Puerto Rico en la pobreza, con Doña Zoila viviendo en una casa aparte.


Juan Vicente Gómez

El Benemérito nunca se casó. Pero hay registros y diarios que dan fe de que tuvo 33 amantes y concubinas, las cuales le dieron 74 hijos censados. Entre ellas destacan Dionisia Bello, que era una mujer casada que fue secuestrada por Gómez y que le dio siete hijos. Y Dolores Núñez de Cáceres con quien tuvo 10 vástagos. Como dato curioso, nunca pasaba la noche con mujeres. Solo las visitaba cuando necesitaba satisfacer su apetito sexual


Isaías Medina Angarita

Tenía fama de bonachón. Se dice que era aficionado a borracheras y orgías, estando casado con Irma Fernández. Tuvo como amante a Carmen Luisa Duque, mientras también tenía un noviazgo con Carmen Sarría, quien se suicida presuntamente en medio de un ataque de celos.


Carlos Delgado Chalbaud

Uno de los asesinados más celebres del siglo XX venezolano. Encabezó la junta militar que tomó el poder en 1948. En Francia se casó con Lucía Levine, con quien tenía diferencias por sus posturas liberales, lo cual provocó que buscase refugio en las faldas de la pintora de alta alcurnia Ana Teresa Dagnino, Mimí Herrera y una dama de apellido Capriles. También se supo que en Francia tuvo hijos gemelos bastardos.


Marcos Pérez Jiménez

General autoritario, ególatra y presidente de uno de los periodos más oscuros de nuestra historia. Se dice que usaba la Isla de la Orchila para grandes encerronas privadas con mujeres traídas de La Habana, Miami y Santo Domingo. Quizás aburrido de su matrimonio con la poco agraciada Flor Chalbaud, se le veía acompañado con Clara Carías Policastro, con quien tuvo un hijo; Edda Magulis; Olga Bouvat; la guayanesa Silvia Inserri; la cubana Martha Lorenz, con quien tiene una hija (Martha también tiene un hijo con Fidel Castro); entre otras.
Existe una leyenda que muchas personas sostienen, sobre todo los antiguos trabajadores del Hotel Humboldt en el cerro El Ávila, que un día Pérez Jiménez fue al hotel con una de sus amantes y se quedó en la habitación principal. Nadie supo como la esposa de Pérez Jiménez se enteró y esta de inmediato fue al hotel, cuando llego los empleados del hotel le avisaron rápidamente al general sobre su esposa y la amante se escondió en el balcón de la habitación, no obstante cuando la esposa del general había entrado a la habitación vio a la amante esconderse y fue que entonces estas dos empiezan a pelear y la amante debido cayó por el balcón y murió. Se dice que fue un accidente, pero se decidió guardar el secreto solo entre los empleados y el general, junto con su esposa. Muchos dicen que su fantasma aún aparece en los pasillos y habitaciones del hotel.


Raúl Leoni

Casado con su prima Carmen América Fernández, conocida popularmente como “Menca”. Mantuvo amoríos con la morena Ana Luisa Lovera, periodista, quien vivía instalada en el Palacio de Miraflores.


Jaime Lusinchi

Famoso y parodiado por su afición a la bebida (político alcohólico es aquel que bebe más  que su acusador). Estando casado con su compañera de universidad Gadys Castillo, conoce a la célebre Blanca Alida Ibañez Piña, de origen colombiano, quien pasa a ser su secretaria privada y su amante con poderes plenipotenciarios. Hay quien dice que en su periodo, era Blanca quien realmente dirigía al país.
Tan famoso y mediático fue el caso, que se popularizó la palabra barragana para referirse a las amantes de forma despectiva. El litigio por el divorcio con Gladys duró seis años, luego se casaron y se exiliaron en Miami. Se separaron y el doctor Lusinchi termina viviendo en la pobreza, en un anexo propiedad de su hijo en Caracas.


Carlos Andrés Pérez

Casado con su prima Blanca Rodríguez tuvo seis hijos. Siendo diputado sostiene un romance con la zuliana y empleada del Congreso, Cecilia Matos, con quien se va a vivir y tienen dos hijas, una de ellas adoptada. 


Rafael Caldera

A pesar de dar una imagen de conservador al lado de Alicia Pietri, tuvo una hija natural nacida en Canadá, llamada Marie Bernice Barry, luego rebautizada como Corina Escobar.


Hugo Chávez

Estando casado con Marisabel Rodríguez, su segunda esposa, sostiene amores con convivencia incluida con Herma Marksman, activista izquierdosa. De resto solo hay rumores con mucha fábula y pocas pruebas.



Fuentes:

Travesuras y pecados sexuales en la política


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La política es la lucha por el poder. Y el poder es afrodisíaco.
Los políticos y otros poderosos no escapan de las tentaciones humanas, los impulsos, el hambre, el deseo. Algunos, embriagados por el poder, se imaginan invencibles e intocables, semidioses que bajan un momento a la tierra para compartir con los mortales y subir unas cuantas faldas. Presidentes, ministros, príncipes, todos, al igual que cualquiera de nosotros, se ha visto sumergido en alguna diatriba amorosa, infidelidades y en algunos lamentables casos, delitos sexuales. Revisemos algunos de los más renombrados de la historia contemporánea.

L'amour secret du président

El 10 de enero de 2014 cambió la vida personal e íntima del primer mandatario francés. La revista Closer reveló el romance clandestino y las fotografías del presidente François Holland y la actriz Julie Gayet, entrando y saliendo de un departamento en la rue du Cirque, ubicado a 200 metros del Palais de l'Élysée, la residencia oficial del jefe de Estado.
La Primera Dama Valérie Trierweiler sufrió una “crisis” al conocer la infidelidad y fue hospitalizada en Paris. Dos semanas más tarde, François Holland reveló que "la vida que compartía" con Valérie Trierweiler había terminado. En ninguna declaración ha desmentido ni negado la relación con Julie Gayet.


Edwards: promesa demócrata

Hasta hace pocos años, una de las "jóvenes promesas" del partido Demócrata de EE.UU., John Edwards, vió destruirse su carrera política después de que se dio a conocer que tuvo un romance con una integrante de su equipo de campaña, mientras su esposa luchaba contra el cáncer.
En 2004 y 2008, Edwards aspiró la nominación demócrata. Su esposa murió el año pasado, reactivando el escándalo
En una entrevista con el canal de televisión estadounidense ABC, Edwards culpó del fracaso de su meteórica carrera al "egoísmo, al narcisismo, que te lleva a creer que puedes hacerlo lo que quieras. Que eres invencible y que no habrá consecuencias".


Amores "British Style".

Camila Parker ha sido, según sus declaraciones, el único y verdadero amor del príncipe Carlos. El heredero de una de las monarquías más ricas e importantes del mundo se animó y, haciendo gala de la mejor aplomo británico, "blanqueó" su relación histórica, se divorció de Lady Diana Spencer y se mostró feliz ante el mundo de la mano de su eterna enamorada. Su exesposa (y madre de William y Harry) falleció trágicamente en un accidente automovilístico en París. Tras la sorpresa de la Reina, la situación se naturalizó.


Mi padrastro Ortega

En 1998 la hijastra del actual presidente de Nicaragua y líder del la revolución Sandinista, Daniel Ortega, Zoilamérica Narváez, denunció que su padrastro la acosaba desde los 11 años y que la violó cuando tenía 15.
Narváez presentó solicitudes de desafuero contra Ortega, entonces diputado, ante la Asamblea Nacional sin recibir respuesta. Ortega pidió desechar la causa con base en su inmunidad parlamentaria.En 2001, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos admitió que el caso de Narváez se habían infringido varios artículos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Ese diciembre, un juzgado nicaragüense libró a Ortega de las acusaciones al declarar prescritas las acusaciones.
Zoilamérica Narváez puso fin "amistosamente" al proceso que por denegación de justicia había entablado contra Nicaragua ante la Corte Interamericana, en 2008.


EL "Rubygate"

Sexo, fiestas y problemas. Y sí, no se puede negar. El que se lleva todos los laureles en esta categoría es Silvio Berlusconi. El premier italiano escandalizó –y sigue haciéndolo- con los bacanales encuentros que se realizaban en sus residencias. Después de años de vanagloriarse de sus logros sexuales y de su potencia, la justicia tomó el toro por las astas e investigó la denuncia que efectuó Ruby, una prostituta menor de edad que afirmó haber participado de estas fiestas. Hoy, los abogados del ex primer ministro italiano presentaron en Milán un recurso contra la condena de siete años de cárcel por abuso de poder y prostitución de menores en el conocido como 'caso Ruby'.

EFE/AFP. Berlusconi & Ruby: sexo, fiestas y problemas


Heredera espiritual

Anne Pingeot, durante 30 años fue la amante de François Mitterrand que encabezó Francia de 1981-1995. Ella siempre estuvo cerca, al lado de los “dos hijos legítimos” del mandatario y de Danielle Mitterrand, la elegante y tolerante Primera Dama, ya que Pingeot nunca abandonó su cargo en el departamento de esculturas del Museo de Orsay.
De este amorío nació Mazarine Pingeot, a quien en Francia llaman la “hija natural” y después de la muerte de su padre la nombran como la “heredera espiritual” de Mitterrand. Es la encargada de los “derechos morales” de las obras, es decir, que todo libro y difusión del legado del mandatario francés debe ser autorizado por ella. Mazarine es profesora de filosofía y escritora, en 2005 publicó Bon petit soldat (El buen soldadito).


A cada santo le llega su capilla

Primero obispo y luego presidente de Paraguay. En abril 2009, comenzó el escándalo de Fernando Lugo, ya que Viviana Carrillo lo acusó de la paternidad de su hijo cuando él era obispo de San Pedro y el mandatario lo reconoció.
En junio de 2012 fue señalado por Narcisa Delacruz por la paternidad de su hijo y también la aceptó. Les manda una mensualidad a través de su secretario particular. Además, Benigna Leguizamón, Hortensia Morán y otras mujeres dicen tener un hijo suyo, producto de relaciones sentimentales durante su época de obispo.


La violencia y el abuso

El caso Katsav. Llorando y gritando “es mentira”. De esta manera recibió Moshe Katsav, expresidente de Israel, la sentencia que lo obligaba a cumplir siete años de prisión tras haber sido acusado por violar a una mujer en 1998 (cuando era ministro) y por otros delitos sexuales cometidos durante su presidencia. Hay casos en los que no hay lágrimas que valgan.


Un tanguito
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El ex presidente argentino Carlos Saúl Menem (1989-1999) se casó con Zulema Yoma el 7 de septiembre de 1966. Durante el matrimonio Menem sostuvo una relación amorosa con su asesora Ana María Luján y aventuras pasajeras con otras mujeres. A principios de los años 90, Zulema Yoma, ya como Primera Dama de Argentina no soportó más las infidelidades y se distanció.
El mandatario argentino inició un romance con la presentadora de televisión y ex Miss Universo chilena Cecilia Bolocco, tras quedar flechado por ella después de una entrevista que le realizó para el programa La noche de Cecilia.
“Te juro, Nena, que ella no durmió en los Olivos…” decía el presidente argentino Carlos Saúl Menem (1989-1999) a su hija Zulemita que amenazaba con dejarlo de ver si la historia entre él y Cecilia Bolocco era verdadera. Y era cierto el romance. Tras las presiones mediáticas de Cecilia que llegó a decir frente a las cámaras y micrófonos que “Menen no le pedía matrimonio”, se fracturó el amor y el mandatario volvió a buscar a sus amigas cariñosas.



Estrategia política

“Nuestro matrimonio ha terminado. Prácticamente no nos vemos. Cada uno tiene su propia vida”, reveló el mandatario ruso Vladímir Putin en junio de 2013 después de casi 30 años de matrimonio. Y comenzaron las especulaciones de que había abandonado a su esposa Lyudmila Pútina, de 55 años, por la gimnasta olímpica Alina Kabáyeva, de 30 años, y con la que habría tenido un hijo para casarse con ella. Algunos dicen que la separación fue también una estrategia para no ensombrecer la popularidad del presidente ruso y continuar su tercer periodo de gobierno sin presiones, ya que se rumoraba que había enviado a su esposa a recluir en un convento.


El mítico Kennedy

Los casos de excesos sexuales entre los políticos suelen tener ribetes sórdidos. Para todos menos para John Fitzgerald Kennedy, a quien el tiempo y su muerte trágica le ha conferido un halo elegante a los supuestos vínculos extramaritales que mantuvo.
Tras casarse, en 1953, con Jacqueline Bouvier y formar una pareja de fantasía, Kennedy habría continuado frecuentando otras amigas, algunas incluso dentro de la Casa Blanca.
El vínculo más famoso de todos habría sido el que tuvo con la actriz cinematográfica Marilyn Monroe, con quien se fundió en los mitos que crean las muertes tempranas.


El salón oral
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Bill, Hillary y Mónica. Mucho más cercano en el tiempo, el “affaire Lewinsky” impactó a la opinión pública y casi termina “la era Clinton” de manera anticipada. El expresidente, quien para muchos encarnaba el ideal del sueño americano, mantuvo una relación con una pasante de la Casa Blanca de tan sólo 22 años. La chica, ni lerda ni perezosa, no tuvo ningún prurito en relatar (entre otras cosas) cómo le había practicado sexo oral al hombre en el mismísimo Salón Oval. En este caso, la historia no terminó tan mal: el infiel fue perdonado por su esposa y por su pueblo. De la joven, poco se sabe. Solo que algunas publicaciones especulan con que se le ha ofrecido millones de dólares por revelar los detalles de esta aventura en un libro.


Fuentes: