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Las trampas de la soledad

El silencio luminoso. Edward Hopper.
Emigrar es una aventura en solitario, no importa si te llegas a tus hijos, pareja, al perro, al gato y al morrocoy. O si estás con amigos, o si de inmediato conseguiste el trabajo de tus sueños con colegas y uno que otro paisano con el que conectaste. O si, por el contrario y como una gran parte, te tocó llegar solo, sin conocer a nadie, y muchas veces, sin conocer el idioma o dialecto local.


El asunto es que en realidad se está solo, o tenemos la sensación de soledad, cuando nos vemos fuera de nuestra zona de confort, de nuestro espacio seguro, aunque ese espacio seguro sea un barrio de Mariara. Hablo de la seguridad de moverte dentro del espacio que conoces, que te hace sentir cómodo, incluso ante todas las desgracias y limitaciones que hayan en nuestro lugar de origen.

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Esto nos lleva a caer en lo que llamo las trampas de la soledad, que son baches donde nos quedamos pegados por gusto, sin hacer el mayor esfuerzo por salir, porque amamos ese bache y dependemos emocionalmente de él. La soledad es adictiva, nos crea la ilusión de que estamos mejor si no nos arriesgamos al contacto externo que puede herirnos. Poniendo una coraza en lo que tenemos, sin compartirlo. Solos pero sin crecimiento. Pasmados.


Nos aferramos a amistades: Pensamos que posiblemente sean los únicos que vamos a conseguir en el mundo. Son personas importantes y no vamos a dejarlos de lado. Pero están en otro lugar, siguiendo con sus vidas. Extrañarlos es normal, hablar con ellos y preocuparnos por ellos es normal y sano. Pero la trampa comienza cuando renegamos de conocer otras personas y ampliar nuestro círculo social.


Mantenemos relaciones a distancia: Sé que es chocante, pero no todos vamos a lograr traer a nuestras parejas a un nuevo país. Hay gente que podrá hacerlo y es muy emocionante ver esos reencuentros. Pero la mayoría no lo logrará. Esas relaciones en realidad terminaron el día que te montaste en el avión o en el autobús. Es hora de sincerarse y quedar como buenos amigos. Aceptar que tendrán destinos distintos. Y sobre todo, descubrir que alguien más puede amarnos y desearnos. Sí, es absolutamente posible enamorarse más de una vez, en distintos niveles y formas. De eso hablaremos otro día.

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Asumimos problemas que escapan de nuestras manos: Esto pasa cuando somos el referente fuerte de nuestra familia o círculo social. Queremos resolver todo como cuando estábamos en nuestro país pero no va a ser igual. Esto nos llena de ansiedad y estrés innecesarios. Obviamente está muy bien que quieras ayudar a los tuyos, con dinero, consejos y cariños, pero la migración no es cualquier cosa. Tienes problemas nuevos en una vida nueva que debes resolver en algunos momentos, de formas no convencionales para tí y eso debería ocupar tu mente. Es hora de enseñarle a tu gente a resolver sus problemas sin ti. En el camino todos crecerán y en el futuro te lo agradecerán.


Aislamiento laboral: Ya no eres el jefe, ni el ejecutivo, ni el más eficiente de tu oficina, y ahora nadie te conoce. Aferrarse a tu antiguo status no tiene sentido y puede llevarte a que quedes aislado laboralmente si no asumes que estás en un nuevo contexto donde lo importante es sobrevivir. Es cierto que en algunos países puedes lograr mantener tu oficio, pero en la mayoría no.


Lo nuestro es lo mejor y punto: Nos aislamos creyendo que la única comida sabrosa son las hallacas, las arepas y las empanadas con guasacaca. Que las únicas mujeres bonitas son las venezolanas (mano, conozca a las ucranianas y después hablamos) y que el único país bonito es Venezuela. El mundo es tan grande o pequeño según el tamaño de tus prejuicios y miedos. Comparar es estúpido, los patrones de belleza son subjetivos, amplios, infinitos. Incomparables. Es hora de hacer amigos locales y probar su comida, sus bailes, sus tradiciones y quedarnos con lo que nos guste.  Date una ducha y sal a conocerlos.

Diáspora, refugiados o inmigrantes. La importancia de definir lo que somos.


Corren tiempos confusos, tal vez sea un lugar común porque la humanidad siempre ha sido errática para comprender sus realidades. En el caso de nosotros, los inmigrantes, se hace necesaria la definición de nuestra situación, partiendo de los motivos personales, familiares y sociales, como individuos y como masa, que nos llevaron a tomar la decisión de irnos de Venezuela para comprender la magnitud de nuestras circunstancias.

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Cabe destacar que muchas variables entran en juego y van más allá de un asunto de valentía para irse o quedarse, la más importante a la hora de documentar, denunciar y llamar la atención por las razones correctas sobre este hecho social histórico, sin precedentes en nuestra historia, es el llamar a cada caso por su nombre, según los motivos que hemos tenido para marcharnos.
Nos hacemos llamar Diáspora venezolana y yo también he cometido ese error. Aunque suena poético, ya no me parece correcto, por lo que agradezco a Sclga Caraballo (@SclgaCaraballo en Twitter) por haberme dado algunas luces sobre este tema y el artículo de la periodista Luz Mely Reyes @LuzMelyReyes en Caraota Digital, de donde tomé importantes referencia. Es importante tener claras estas definiciones, ya que, en muchos casos, queremos que nuestra situación sea reconocida de determinada manera, pero no coincide con los estatutos internacionales. Si llamamos las cosas por su nombre, podemos llamar la atención sobre lo que sucede, de una manera más efectiva. Es un asunto de comunicación e importa muchísimo.


Es necesario acotar que aunque la ACNUR (Oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para Refugiados) haya declarado el caso de los venezolanos como refugiados, esto no obliga a ningún estado a reconocernos como tales. Esto no es una aprobación automática de las solicitudes de asilo ni una orden para que los gobiernos flexibilicen sus políticas migratorias. Sin embargo, esto es un importante precedente donde, aunque no encajamos dentro de la definición migrantes  por la guerra, hay una situación económica y social caótica que nos ha llevado a irnos del país y pide que se nos reconozca. La ACNUR  establece diferencias para cada caso, y ha pedido en reiteradas ocasiones el uso correcto de ciertos términos. Veamos algunos:

Diáspora: Se refiere a grupos de personas, organizados o no, que emigran para mejorar sus condiciones de vida, ya sea por ofertas de trabajo, estudios, reagrupamiento familiar, entre otros. No se ven amenazados pero tiene una connotación de masa en movimiento. Así que no, no somos una diáspora. Muchos se fueron sin querer irse y no andan, precisamente, probando suerte.

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Migración forzosa: También tiene una connotación de movimiento de masas. Son grupos obligados a abandonar sus hogares ante situaciones que ponen en riesgo su seguridad, como un conflicto armado o crisis política y económica que repercute fuertemente en su bienestar personal, como en el caso de hambrunas o el cercenamiento de derechos sociales por parcialidades partidistas. En el caso venezolano, si bien no estamos en una guerra, según la definición internacional, muchos se vieron obligados a dejar el país ante la negación de oportunidades laborales por no simpatizar o militar en el partido de gobierno, imposibilidad de continuar tratamientos médicos, inseguridad por el hampa o persecuciones personales por parte de militares, policías y demás fuerzas represivas bajo control del chavismo. Por esto se ha hecho complicado, el reconocimiento de nuestras circunstancias, al no estar definida plenamente nuestra situación, según los conceptos establecidos en países con circunstancias sociales e históricas muy distintas a la nuestra. En mi percepción, esta es la definición más acorde a nosotros.


Migrante: Se refiere a la movilización voluntaria por motivos de trabajo, estudios, entre otros, que tiene como finalidad el mejoramiento de la calidad de vida. En este caso, la seguridad e integridad no están comprometidas ni amenazadas. Pueden volver a su país de origen en cualquier momento sin mayores trámites o permisos.

Inmigrante: Persona que llega a un país por motivos laborales, de estudio o familiares. Emigrante es el que se marcha. Todo depende de la perspectiva local.


Refugiado: Son quienes huyen de una zona de guerra o conflicto y ven sus vidas seriamente amenazadas. Se les hace imposible regresar a su país de origen sin que eso implique terminar muertos o presos. No gozan de ningún tipo de asistencia de sus gobiernos y por ellos se ven obligados a solicitar asilo. Algunas veces entran en otros territorios por medios no convencionales e ilegales según la legislación local. Sin embargo esto no puede ser tomado como justificación para negarles protección internacional.

Asilado: Es la persona a quien el estado receptor ya le ha otorgado protección internacional, cumplidos los protocolos de revisión de casos individuales.

Exiliado: Persona, que por motivos políticos, se ve forzado a abandonar su país de origen, al ver amenazada su libertad o su vida.


Destierro: Condena que emite un gobierno para expulsar del país a un ciudadano del mismo, principalmente por motivos políticos. El desterrado no puede regresar a su país sin permiso del gobierno y pierde sus derechos ante el estado.
Por lo general, el exilio y el destierro no aparecen en la legislación de los países, pero se ejecuta por medio de amenazas, presiones y persecuciones. En el caso venezolano, es común que el gobierno los califique de prófugos de la justicia.

Desplazado: El desplazado huye de un conflicto armado pero no cruza fronteras. Se desplaza dentro de su propio país. Como en el caso de colombianos desplazados hacia otras ciudades, por la guerra contra las FARC y el ELN durante muchos años.


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Expatriado: Es un migrante por motivos laborales. Como el caso de un jugador de fútbol o beisbol, contratado para jugar con un club en el extranjero.

Apátrida: Es una persona que no es reconocida por ningún estado como ciudadano, quedando impedidos de poder ejercer derecho alguno para regularizar su situación. Es un limbo migratorio donde hay más de 10 millones de personas. Muchas de ellas provenientes de estados desaparecidos, conflictos étnicos donde se expulsa a los derrotados, entre otros.

Deportación: Un deportado es un expulsado del país, principalmente por estar en situación de permanencia ilegal o ingreso irregular, por haber cometido un crimen o una falta de carácter político contra autoridades locales. 

El lenguaje nos define. Tenemos una larga lucha interna contra la neolengua chavista que nos anula, nos invisibiliza, minimiza y tergiversa los hechos que derivan de la crisis en Venezuela. Llamemos las cosas por su nombre, conociendo su verdadero significado, para que estos duros tiempos jamás sean olvidados y se registre su verdadera dimensión.

Emigrando a España. Preguntas frecuentes

Cibeles y el Ayuntamiento de Madrid. Foto: Rubén Villegas

He estado observando en grupos de Facebook, cuentas de Twitter e Instagram, ciertas preguntas que normalmente le hacen a quienes emigraron a España o abogados especialistas en temas migratorios, y algunos detalles de la vida diaria. Así que hice un listado de ciertas preguntas con respuestas breves, concisas y consultadas. No entro en honduras ni vericuetos legales, ya que no soy abogado. Espero les sirva para despejar algunas dudas frecuentes.


¿Qué necesito para pasar tranquilamente por migración sin riesgo de que me devuelvan?
Reserva de hotel o carta de invitación de un residente.
Mostrar 70 euros por cada día que va a estar.
Pasaje de regreso.

¿Necesito seguro médico para entrar?
No, no es obligatorio.

¿Puedo ir a España con pasaje solo de ida?
No, solo los españoles o residentes debidamente identificados pueden hacer eso.

¿Me pueden deportar en el aeropuerto si no muestro cualquier documento o requisito de los anteriormente mencionados?
Sí, sucede poco, pero puede pasar. Es una lotería y queda en criterio de ellos.

¿La vida en España es cara?
No, el poder adquisitivo en relación al ingreso, es bastante alto.

¿Son xenófobos y descorteses los españoles?
No. Deja de hacerle caso a los chavistas y resentidos sociales.




¿Puedo llevarme mi TV, secador, Play Station y otros aparatos eléctricos?
Si no funcionan con electricidad 220V, no. Ni se te ocurra. Aparte de que en el caso de los TV es otro sistema de transmisión e igual no van a funcionar.

¿Si mis hijos son españoles, puedo pedir la nacionalidad?
Sí, pero debes hacer el trámite en el país de origen. Si lo haces en España es más complicado. Consulta a un abogado.

¿Es cierto que en España le dan asilo político a todo el que llega?
Se admite el trámite, pero, al igual que en todos los países del mundo, finalmente se concede a muy pocos. Menos del 1% de solicitudes anuales.

¿Si mis padres son españoles, puedo solicitar la nacionalidad española?
Sí, pero solo antes de cumplir los 18 años.



¿Si estoy embarazada y mi hijo nace en España, automáticamente es español?
No. Lo es si, y solo si, uno o ambos progenitores son españoles. Si ninguno de los dos lo es, hereda el estatus migratorio de los padres.

¿Puedo convalidar mi título universitario?
Sí, pero es un proceso que dura entre uno y dos años, como promedio. Depende del país donde te graduaste y la carrera.

¿Es fácil conseguir trabajo?
Nadie puede garantizarte eso. Es una mezcla de ganas, valentía, azar y otras variables que no siempre estarán en tus manos.

¿Si me agarra la policía y tengo un estatus migratorio irregular, me pueden deportar?
Sí, pasa poco, pero puede suceder.


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¿España vive una crisis?
No, como la de tu país de origen, no. No hay comparación posible. ¿Que te he dicho de  dejar de hacerle caso a los chavistas?

¿Dónde puedo ir a comprar comida?
En supermercados Mercadona, Ahorra +, Carrefour, Día, entre otros. Hay muchos locales de chinos llamados Alimentación. Abren hasta altas horas de la noche, incluso los domingos, pero siempre es un poco más caro.

¿Mi hijo puede estudiar en el colegio o la secundaria aunque yo aún no sea residente y el tampoco?
Sí, el derecho a la educación es innegable y prioritario.

¿Si me enfermo o tengo un accidente me atenderán o me dejan morir?
Sí, te atenderán. Luego, dependiendo si estás inscrito en la seguridad social, se te cobrará o no. No te dejarán morir, deja de ver VTV y Telesur.




¿Qué es un DNI?
Son las siglas de Documento Nacional de Identidad. Lo tienen solamente los españoles.

¿Qué es un NIE?
Es el Número de Identificación de Extranjeros.

¿Los madrileños le van al Real o al Atleti?
El Real Madrid tiene más hinchas fuera de Madrid que en Madrid. Y es el equipo con más seguidores a nivel mundial. Pero el madrileño promedio le va al Atlético. La vida es irónica e incierta.

¿Si me caso con un español, automáticamente tendré la nacionalidad?
No, pasarás por un proceso que puede tomar entre dos y tres años. Las autoridades españolas tienen potestad para anular el matrimonio y sancionar a los contrayentes en caso de que detecten que es un matrimonio "arreglado" para obtener la nacionalidad.

¿Mi licencia de conducir sirve en España?
Sí, pero solamente durante 90 días.

¿Cuántos días puedo estar en España como turista?
90 días continuos. Los días dentro de la Unión Europea se cuentan.

¿Si estando en España, tengo un hijo con un español o española, yo obtengo la nacionalidad?
No necesariamente. Tienes la opción de obtenerla solamente si existe una unión de hecho (concubinato) o matrimonio. Nada es automático.

¿Cuál es la mejor ciudad para vivir?
Aquella donde te sientas cómodo y encuentres la felicidad, el placer, más los euros para las cañitas y los cigarros.

España para principiantes. Guía para inmigrantes.

Gran Vía. Madrid. Foto de Rubén Villegas

España, la tierra prometida de muchos, el regreso a la madre patria o el túnel de escape del atraso comunista latinoamericano. Cada vez somos más los que venimos buscando el "spanish dream" y es normal que, al igual que yo, andes como pajarito en grama cuando sales por la puerta del Aeropuerto de Barajas, así que sin mucho preámbulo te daré algunos tips básicos para tus primeros días. Todo lo que voy a relatar vale igual para quienes tienen nacionalidad española, pasaporte europeo o ninguna de las dos anteriores. Para particularidades, consulten a un especialista en temas legales migratorios.

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  • ¿Qué te van a pedir en migración al llegar?: Los agentes de migración no le piden lo mismo a todo el mundo. Tienen derecho a exigir algunas cosas pero es algo donde juega mucho el azar y su observaciones particulares. Pueden pedir:
         Pasaje de regreso, en caso de no ser ciudadano europeo.
         Mostrar 70 euros por cada día de estadía que indique el pasaje.
         Reserva de hotel o carta de invitación.
         Cualquier pregunta o revisión de equipaje que ellos consideren.

  • No pagues taxi al salir del aeropuerto, usa el transporte público: Los taxistas españoles son muy respetuosos y tienen unidades en excelente estado. Sin embargo, un servicio para salir del aeropuerto hacia el centro (Puerta del Sol y zonas aledañas), sale muy costoso, tienen una tarifa plana de 30 euros. Es mejor tomar el transporte público, el cual está acondicionado para que puedas transportar tus maletas. Hay una estación del metro dentro de la T1 y T2. También puedes tomar el autobús 200 que llega a la estación Avenida de América (la última del recorrido del bus), donde puedes tomar el metro hacia el centro y que cuesta 1,5 euros. Si tomas el Bus Express, son 5 euros. Además puedes usar el 101 que llega a Canillejas. En caso de que llegues después de la 1:30 am, hora de cierre del transporte público, puedes usar el Autobús Nocturno N27 que llega a Cibeles, que funciona como terminal improvisado en las madrugadas, donde podrás tomar otro autobús a tu destino final. Acá podrás ver con más detalle los servicios de transporte público del Aeropuerto 👉 Buses y Metro Aeropuerto. Para autobuses, consulta entre las muchas empresas dedicadas a esta actividad en el aeropuerto. Si necesitas ir a otra ciudad y quieres tomar el tren, consulta en Renfe. 


  • Saca tu tarjeta Multi del transporte público: En la estación de Avenida de América puedes sacar tu Tarjeta Multi, con la que accedes a todo el sistema de transporte público de Madrid. Tiene un costo de 2,50 euros y debes recargarla con un mínimo que es variable según tu edad y zonas donde la vas a usar con mayor frecuencia, en las máquinas destinadas para tal fin. Sino, puedes pedir una cita por internet para sacarla en otros de las oficinas de atención pulsando en 👉 este link. Cada ciudad, provincia y comunidad tiene su propio sistema de transporte público, por lo que debes averiguar el procedimiento para cada uno. Acá los links para las ciudades más visitadas 👉 Barcelona Valencia Sevilla Bilbao A Coruña Tenerife.

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  • Buscar donde vivir: Si vienes con un presupuesto ajustado o no quieres gastar todo tu dinero mientras buscas trabajo, te recomiendo rentar una habitación. Yo tuve suerte y encontré la mía con un aviso pegado en un poste de luz y me ha ido muy bien. Para alquilar un piso, te exigen comprobante de nómina por tres meses en la mayoría de los casos y una serie de requisitos a juicio del propietario, que rara vez están a disposición de un recién llegado. Pero hay quienes tienen suerte y lo logran. Si quieres buscar en Internet un piso o una habitación, usa Idealista, Pisocompartido, MilAnuncios, Easypiso y Fotocasa, que son algunas de las webs más populares. También hay muchos grupos de Facebook dedicados a este tema. En algunas piden fianza o depósito por dos, uno o paga directamente el mes y listo, todo depende del criterio del casero. Asegurate de verificar el tipo de servicios que ofrecen y si va incluido en la mensualidad. Agua, luz, gas, lavadora e internet.


  • Empadronamiento: El empadronamiento es un trámite obligatorio que debes hacer ante el Ayuntamiento de donde vives para hacer constar que estás residenciado allí. En el mismo no se te pedirá en ningún momento que rindas cuentas sobre tu situación legal y migratoria. Debes dirigirte a tu respectiva oficina de tu distrito para concertar la cita o en la web de tu Ayuntamiento. Es un requisito indispensable para acceder a cualquier otro servicio, como sanidad, o trámite básico, excepto la tarjeta del transporte público.


  • Dónde comer: La comida es barata, en comparación a países donde viví anteriormente como Panamá. Una sola persona puede gastar entre 100 y 120 euros en víveres del supermercado. Por supuesto, todo depende de la dieta particular de cada quien. Un menú en la calle puede costar a partir de 9 euros, por lo que comer en casa es primordial para controlar los gastos de una mejor manera. Son supermercados que más me agradan por su variedad y precios son Mercadona y AhorraMás. Hay otros como Día, Carrefour, Hipercor, que también puedes ver dentro de el Corte Inglés que son buenos.

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  • Dónde trabajar: No puedo caer en particularidades migratoria y legales de cada uno de quienes me leen porque las combinaciones son infinitas, así que me limitaré a decir que en líneas generales, en España hay muchas oportunidades de trabajo, en especial en el ramo de la hostelería (camareros, chefs, ayudantes de cocinas, bartenders y afines). Puedes revisar web y apps como Infojobs y MilAnuncios. Las redes sociales también te pueden ser muy útiles. Hay muchos grupos de facebook dedicados al tema y cuentas de Instagram como @Latinos_en_Espana publican ofertas de trabajo de vez en cuando.

  • Comunicación: Adquiere una línea telefónica, preferiblemente de las compañías más grandes y reconocidas como Orange, Vodafone y Telefónica. En un principio será una línea prepagada que cuesta unos 10 euros en promedio y unos 10 euros del plan mensual (precio promedio). Conservarás tu número telefónico si cambias de compañía. Hay WiFi gratuito en todos lados, incluyendo buses, plazas y locales comerciales.

  • Diversión y entretenimiento: Una entrada al cine resulta costosa para muchos, ya que ronda los 8,50 euros en promedio, así que optan por visitar las múltiples plazas, parques, museos y conciertos públicos que se dan en casi todas las ciudades. Todos los museos cobran una entrada que promedia los 4 euros, sin embargo tienen días y horarios donde son gratuitos. En Madrid puedes ver esa información en MuseoMadrid. Para otros eventos puedes revisar la Guía del Ocio . 


  • Ropa y calzado: Por los cambios de estaciones, deberás tener un vestuario acorde al clima. El invierno es muy frío, casi congelante y el calor de agosto es agobiante al extremo. Puedes visitar tiendas como Primark donde puedes conseguir ropa bonita a bajo costo. Las tiendas de segunda mano son una excelente opción. Las tiendas Humana representan una excelente iniciativa donde consigues ropa de marcas reconocidas y en excelente estado a bajos precios. Cuando hay renovación de stock, suelen hacer promociones de todas las prendas a 1 euro.

  • Emergencias: Si te ocurre alguna eventualidad, siempre ten a mano estos números telefónicos. Tienes derecho a ser atendido como cualquier ciudadano, independientemente de tu situación migratoria y ser tratado con el debido respeto sin lugar a ningún tipo de discriminación.
         Bomberos: Son tres números diferentes: 080 - 085 - 092
         Policía: 091 y 092
         Guardia Civil: 062
         Emergencias: 112
         Ambulancias: 061
         Ayuda en carretera: 917421213
         

Sobreviviendo a la migración. 5 consejos prácticos.


Emigrar es una de las experiencias más extremas a las que se pueda someter un ser humano. Alejarse de seres queridos, rutinas, costumbres, cultura, léxico, idioma y comida puede resultar traumático para muchos que lo intentan. En mi primera experiencia migratoria cometí errores que cuando se juntan se pueden convertir en un gran problema. Esto fue lo que aprendí:

Come como ves comiendo: Buena parte de nuestra identidad está asentada en la comida, apenas cruzamos la frontera o nos bajamos del avión, comenzamos a añorar las arepas, las cachapas y el sancocho que hacían donde tu mamá. En tu nueva casa, intenta consumir y comer como lo hacen los nacionales. Averigua cuáles son los lugares preferidos para comer. No te pido que dejes de aprovisionarte de Harina P.A.N. en el supermercado, pero dale una oportunidad a la comida local. Experimenta sabores, sazones, olores y expande tu mente con nuevas experiencias culinarias.

Hablando se entiende la gente: Recién llegado a Panamá, se me ocurrió decirle a un grupo de amigos panameños que un policía me había parado para pedirme papeles y que ya me tenía "arrecho". Se hizo un tenso silencio sepulcral en todo el grupo, hasta que alguien soltó una carcajada y se desató un inclemente chalequeo contra mi persona. Ese día aprendí que en Panamá, Colombia y otros lugares de Latinoamérica, "arrecho" significa quesúo, con la líbido a millón. Escucha con atención y aprende los modismos, palabras, adjetivos o maneras de llamar a las cosas y situaciones. Nadie, en su país, está obligado a entender nuestra peculiar manera de hablar. Somos nosotros los que debemos buscar la manera de darnos a entender.


Niño ve, niño hace: Jamás te burles o menosprecies las costumbres, rituales o fiestas locales. Toda cultura tiene elementos incomprensibles para nuestra percepción. Amplía tu cultura general y crece como ser humano al estudiar la historia, música, anécdotas, conflictos sociales y hasta rivalidades deportivas. Es tu deber saber quién es el alcalde de la ciudad y quiénes son los cantantes más populares, aunque no te gusten. Fusionate con el entorno y este siempre será más amable contigo.

La ley, es la ley: Cierto, a muchos de nosotros nos tocó estar ilegales un tiempo, pero es tu responsabilidad legalizar tu situación prontamente. Igualmente, recuerda que ya no vives en un país dominado por la anarquía y la corrupción. Respeta los semáforos, no arrojes basura a la calle, cumple tus obligaciones sin buscar atajos y no jodas a nadie, porque en tu nuevo país no hay jueces ni compadres policías que te saquen de un lío.

No compares inútilmente: Sácate de la cabeza que todo lo que hay en Venezuela es lo mejor porque sí. El chauvinismo es la cosa más inútil, porque no permite abrazar la belleza del planeta. Quisiera decirte que es cierto que tenemos las playas más bonitas y las mujeres más hermosas pero mi intención no es ganar Likes, sino darte mi consejo para sobrevivir como inmigrante. No puedes comparar Los Juanes con las playas de Colón en Panamá, Las de Guanacaste en Costa Rica ni las de Tenerife. Así como tampoco comparar una banda de Folk gringa con Guaco; o las chicas rubias del este de Europa, en especial Ucrania, con una morena de Maracaibo. No, es simplemente estúpido. La percepción de la belleza es un condicionamiento social que no voy a explicar por acá. Cada lugar tiene sus propias particularidades. Puedes encontrar belleza en miles de experiencias, lugares y personas completamente nuevos y diferentes para ti. 

Migración: Viviendo y dejando vivir



El que se cansa pierde. Y el que no descansa, se obstina, se aburre, y al final, desiste. Miles de venezolanos se encuentran hoy en día en el exilio luego de haber participado en mayor y menor medida en acciones de protesta contra el chavismo en cualquier época. Otros, porque simplemente no soportaron tanta realidad y miseria socialista-militarista y decidieron irse, por supuesto, chavistas incluidos.

Los venezolanos somos muy sociales, somos muy expresivos y comunicativos. Todo queremos decirlo o publicarlo. No es casualidad que, a pesar de tener el peor servicio de Internet de América, somos masivos consumidores y productores de contenido en redes sociales. Y muy poco pudor hemos tenido para compartir lo que se nos ocurra, sea apropiado, grotesco o políticamente incorrecto.

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Es absolutamente normal que los emigrados y exiliados quieran estar pendientes de lo que sucede en el país. Uno se niega a perder el nexo, o como me dice una amiga, te vuelves adicto al estrés de las noticias sorprendentes que mueren en apenas unas horas. Los acontecimientos ocurren, o se divulga que supuestamente ocurrieron, de una manera pasmosa. Todos quieren aportar, hacer algo. Pero también tienen derecho a disfrutar de su nueva vida. Emigrar no es irse de paseo, y bien merece su recompensa. 

Estas consideraciones entran en juego a la hora de decir cómo nos está yendo afuera. He leído como gente se horroriza porque alguien en Madrid decidió ir a tomarse unas cañas con amigo, porque está pasándola bien en algún Starbucks de Australia o fue al teatro en Argentina. Eso no me molesta en lo más mínimo. Al contrario, me gusta mucho saber que tengo amigos y conocidos que lograron escapar del chavismo para vivir una vida “normal”, desprendiéndose de seres queridos, profesión y costumbres. Me gusta cuando publican sus cosas porque me da alivio saber que están bien. Y que hay personas que estimo que logran disfrutar del fruto de su trabajo. Eso no es ningún pecado. 
Como tampoco es pecado que los que se quedan en Venezuela publiquen y hablen acerca de momentos familiares como graduaciones, bautizos, o simplemente un fin de semana en la playa. Eso no los convierte en traidores ni en indolentes. Eso los hace seres humanos como cualquier otro. Hasta los judíos hicieron Bar Mitzvah y matrimonios mientras fueron perseguidos por los nazis. 
Todos debemos asumir nuestras decisiones y situación de vida. Como dije en otro artículo, algunos se fueron queriendo quedarse y otros se quedaron queriendo irse. Todos tenemos derecho a opinar, pero así como pedimos a los que están afuera que exijan a hacer cosas que ellos no harán (porque no quisieron en su momento o porque no pueden), no podemos exigirles a todos que vivan y se expresen solo como nosotros queramos. Eso está a un paso de hacer algo tan idiota como ir a insultar a alguien común y corriente a un restaurante porque no se fue a marchar, o un tuitero que decía que, al terminar esta oscuridad, habría que pedirles cuentas a los que decidieron irse. Eso va al salón de la fama de las estupideces que he leído por ahí. Me recuerdan a los sindicaleros de una empresa donde trabajé, que secuestraban los buses del transporte del último turno para exigir aumentos salariales, sin pensar que entre los afectados no había ningún directivo, solo gente cansada y enojada por no poder llegar a casa. Esa medida nunca tuvo apoyo, y terminó el día en que un sindicalero terminó con dos dientes menos producto de un derechazo. 
Todos suman, no solo a la lucha por ver a Venezuela libre, sino para ver un país sin odios, resentimientos, sin comportamiento “chavista”. Eso tomará mucho tiempo. ¿Por qué no empezar ahora?

Sexo y amor inmigrante


Una de las cosas que más afectan al inmigrante es la soledad. Se piensa muy poco en eso antes de emprender el viaje, pero una vez en el país de destino, se comienza a asimilar que visitar a la familia o amigos no es tan fácil como tomar un taxi, un bus o el metro. Por puro instinto se busca con quien compartir nuestras inquietudes y experiencias, alguien que sienta auténtica empatía con nosotros y es algo que se nos es difícil lograr con los nacionales, por desconfianza mutua, o que simplemente sentimos que no van a entendernos.
En los asuntos amorosos está la diatriba de no saber si la relación amorosa que se deja en el país de origen, sobrevivirá a la distancia. En muchos casos no se sabe cuándo volverán a verse. No sabemos si hay acuerdos para satisfacer necesidades sexuales ¿y si la cosa se complica y nos comienza a gustar alguien más? Es complicado, cada pareja es un mundo distinto y no todas aguantan la ausencia de contacto. Lamentablemente no hay aplicación de mensajería que envíe calor, olor o fluidos corporales.
Somos seres sociales, necesitamos compañía, es nuestra naturaleza. Los ermitaños son muy pocos en el planeta por esa razón. ¿A quién buscamos como compañía cuando emigramos? Pues con quien conectemos empáticamente y los venezolanos somos muy selectivos en este aspecto. Por eso es que la mayoría buscamos enamorarnos, juntarnos o aparearnos con nuestros compatriotas. Sentimos que son los únicos que puede entendernos. Sí, yo se que tienes una amiga que se arrejuntó con un inglés, tu cuñada se casó con un gringo y un primo que se empató con una española, pero no es lo común, no sucede para la mayoría y lo sabes. Incluso me arriesgaría a decir que nuestra segunda tendencia a la hora de buscar pareja en el exterior serían colombian@s, con los cuales compartimos una herencia histórica y cultural, lo cual afianza mi punto.
En lo sexual, nos sentimos más cómodos con quienes comparten nuestros intereses, los que hayan vivido experiencias similares a la nuestra, que compartan nuestros miedos y prejuicios. La sexualidad europea es mucho más abierta que la venezolana y latinoamericana en general, por citar un caso, y a su vez somos un poco más abiertos que los panameños y dominicanos sobre este tema. En el Caribe tenemos abundantes tabúes sexuales que en otras latitudes fueron dejados atrás hace décadas. Y eso no está ni bien ni mal para ninguno. Somos así y punto, cada quien con sus creencias. De todos modos uno no es buen ni mal polvo para todo el mundo. A alguien le vas a encantar y hasta te va a aplaudir, mientras otros te recordarán con un bostezo. Todo depende de lo que busques y lo que le guste a cada quien y en eso, el catálogo es infinito.

Si no sabes adaptarte, mejor no emigres



A mi me está pareciendo una soberana ridiculez eso de que los chilenos, españoles, colombianos, etc, están en la obligación moral de recibirnos por haberlos recibido a ellos en algún momento. En mi opinión es una falta absoluta de conocimiento de esa historia. Por ejemplo en Chile, no todos eran perseguidos por Pinochet ni todos eran partidarios de la dictadura. En España había tantos oprimidos por Franco como los que eran afines o indiferentes a su mandato o a la Guerra Civil. Es decir, ni todos los chilenos, ni todos los españoles, ni todos los colombianos nos deben nada, porque no vivieron esas terribles épocas. Las sociedades avanzaron y la dinámica cambió. Muchos llegaron a Venezuela y fueron tratados como ilegales de cualquier otro rincón. En el caso de los europeos, los metían en barracas, una especie de galpones insalubres ubicados en las afueras de las ciudades. Con esfuerzo y trabajo duro, muchos prosperaron y hasta llegaron a ser ejemplo de riqueza y prosperidad. También vivieron el racismo y el prejuicio de comentarios bobos como el que fueron explotadores y demás frases típicas de resentidos. 
Ya en Panamá, Curazao y Aruba no somos bien vistos por comentarios y actitudes torpes contra los locales. Ahora resulta que medio planeta debería estar agradecido por nuestra suprema grandeza y darnos todo, ignorando que en Venezuela hasta el papel sanitario se consigue con mucha dificultad. No sigamos dañando nuestra reputación, vamos a ubicarnos, no sea que muy pronto estos comentarios se conviertan en otra causa para que nos miren con recelo por esa estúpida arrogancia de creer que nos merecemos todo solo por ser venezolanos. ¡No! el ser venezolano inmigrante no te da derecho a recibir un trato especial. Ellos pueden perfectamente seguir sus caminos como naciones sin nuestra presencia. Respeta las leyes, échale bolas trabajando, pórtate bien, no jodas el país que te recibe para que no quede como el que dejaste y adáptate lo más rápido y mejor posible. Nadie se tiene por qué adaptar a ti y menos en su casa.

Ser venezolano


Es realmente difícil aprender por experiencia ajenas. Y mucho mas comprenderlas y tratar de entender circunstancias que no se han vivido.
Mi experiencia como inmigrante me lo hizo ver mucho mas claro.
Sobre todo en lo que es mi concepto de ser venezolano. ¿Qué nos identifica? ¿Qué condiciona el gentilicio? ¿Qué es ser venezolano?
Por cosas de nuestra idiosincrasia, históricamente consideramos compatriota a todo aquel que exprese con sus actos amor por esta nación. Es algo que va mucho mas allá de un trámite aprobatorio de la ONIDEX, la cédula e incluso el lugar donde vivimos o nos criamos.
Es algo que vemos con los miles de inmigrantes españoles, italianos, portugueses, colombianos y chinos que en su momento fueron o son las colonias mas fuertes e influyentes en cuanto a inmigrantes en Venezuela se refiere. Incluso sin abandonar sus acentos y costumbres, muchos declaran sentirse muy venezolanos y agradecidos con lo que han logrado aquí. El señor Concetto Di Tomassi es el ejemplo vivo mas claro de este punto y lo considero mas valenciano que muchos que nacieron en mi ciudad.
Somos un país con un arraigo federal importante. Una sociedad heterogénea que solo se homogeniza en nuestro concepto de país. Cada región, cada estado, ciudad y pueblo tienen su propia identidad. Sus costumbres, gastronomía, acento, etc. Arraigos que se conservan incluso en personas que, como yo, tuvimos la oportunidad de vivir en el exterior.
Observé que es un mito aquello que el acento venezolano es fácil de olvidar. Esto solo ocurre si la persona se identifica mucho con la sociedad que lo acoge. Pero que si el acento y léxico es reforzado por sus familiares o entorno social que comparte dicho acento, este se conserva. Como dato adicional vi que incluso la tendencia al agrupamiento se veía hasta en la búsqueda de pareja. El venezolano tiende a buscar a otra persona del patio para relaciones a largo plazo. No en su totalidad pero si hay una evidente inclinación a esto.
También vi como la identidad con los símbolos venezolanos es mas fuerte de lo que muchos creen. Por ejemplo, vi muchos padres criar a sus hijos como venezolanos. Con gorra del Magallanes o Caracas, franelas de la Vinotinto, música llanera (aunque nunca antes la hubiesen escuchado) las hallacas, la harina P.A.N. y otros detalles tan nuestros.
Es en este punto donde comprendo perfectamente a los hijos de extranjeros que se colocan una franela del país de sus antepasados en un mundial o una Eurocopa. Simplemente fueron criados y condicionados con un código que nosotros estamos aplicando como migrantes pero nunca nadie vio hasta ahora que estamos en la época de mayor cantidad de venezolanos fuera de nuestras fronteras. Y sin embargo, esa gente siguen siendo venezolanos. Porque también nuestra identidad es mas que eso. Somos un país donde la doble y triple nacionalidad es algo bastante común. Y honestamente no aceptar algo tan típico de nosotros y con tantos siglos de aceptación es una de 2 cosas: Estrechez de mente o aspiraciones de fascismo, los cuales terminan siendo sinónimos.