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El significado del nombre Carabobo y sus municipios


Carabobo: Se dice que su nombre deriva de la lengua Arauca. Karau significa sabana y Bo quiere decir agua. Al ir duplicado representa que hay mucho agua. Entonces Carabobo significa sabana de muchas aguas, haciendo referencia a ríos, quebradas y lagunas de la región. Otros investigadores dicen que Carabobo era el nombre de un tipo de palma local muy común en la zona.
Valencia: Fue fundada como Nueva Valencia del Rey, en referencia a la ciudad española homónima Valencia de Don Juan en la provincia de León.
San Diego: Lo que en un principio fue un pueblo de indígenas, debe su nombre al santo español San Diego de Alcalá.
Naguanagua: Algunos investigadores sostienen que el nombre deriva del cacique Inagoanagoa que mandaba en este valle a la llegada de los españoles. Otros sostienen que significa “entre cerros” en lengua caribe, apoyándose en el nombre Aragua que significa tierra de cerros.
Bejuma: En 1843 los propietarios del “Fundo Bejuma” acordaron donar las tierras para dar nacimiento al pueblo de Bejuma. Bejuma es una palabra indígena que significa “abundancia de papas”.
Montalbán: Su nombre posiblemente sea del apellido de uno de los primeros españoles en conquistar el occidente carabobeño. Es un apellido posiblemente originario de la provincia de Teruel en Aragón pero también es ubicado su origen en el país vasco.
Miranda: Su nombre es en honor al Ilustre Americano Francisco de Miranda.

Carlos Arvelo: Llamado así en honor al destacado médico Dr. Carlos Arvelo, oriundo de Güigüe, nacido el 1 de julio de 1784. Fue Médico Cirujano en Jefe del Ejército Libertador.
Juan José Mora: Nombrado en honor al prócer de la Guerra de la independencia y de la Guerra Federal del mismo nombre, oriundo de la capital del municipio, Morón.
Puerto Cabello: Algunas referencias un poco románticas dicen que su nombre se debe a que sus aguas son tan calmadas que se podía amarrar los barcos con un cabello. Otras mas profundas refieren que pudo deberse a que en el siglo XVI se asentó un contrabandista de nombre Andrés Cabello que usó la población como puerto personal y sitio de almacenamiento de mercancías.
Guacara: El nombre deriva del vocablo cumanagoto “guakara” que significa garza blanca. Otros investigadores señalan que podría generarse de “guaca” que quiere decir tesoro escondido.
Diego Ibarra: Debe su nombre en honor al general Diego Ibarra. Edecán del Libertador Simón Bolívar.
San Joaquín: Debe su nombre a este santo de quien se dice fue el padre de la Virgen María.

Los Guayos: Su nombre proviene de los indígenas Guayos que habitaban parte del oriente carabobeño.

El origen de palabras y expresiones venezolanas

@RubenDVillegas

Los venezolanos tenemos expresiones coloquiales muy nuestras. Frases, refranes, palabras que se perderían en cualquier traducción oficial y rígida. El origen de algunas se pierden en la historia, muchas vienen de vocablos en otros idiomas que fueron “venezolanizados” en la jerga popular. Este artículo es un fragmento de lo que podrás leer en mi libro "El origen de palabras y expresiones venezolanas". Sigue el link para que puedas adquirirlo en cualquier parte del mundo en edición impresa y digital.

Musiú: Lo usamos para referirnos a un extranjero o alguien con apariencia de forastero. Viene del vocablo francés “Monsieur” que significa “Señor”.
Chamo: Una palabra que nos distingue en muchos países de Latinoamérica. Viene de “Chum” que en inglés significa amigo o camarada.
Dar la cola: Lo utilizamos para la acción de pedir un aventón, que nos lleven a algún lugar. Se cree que viene de la guerra de la independencia donde los soldados rasos le pedían a oficiales amigos que los llevasen en la grupa o cola del caballo para descansar los pies en sus largas travesías.
Jalar Bola: Se utiliza como expresión vulgar de adular, halagar exageradamente a alguien o intentar persuadirlo de forma zalamera o insistente. El “jalabola” es quien ejecuta la acción. Contrario a lo que se cree no tiene nada que ver con halar testículos, cosa que sería dolorosa. Su origen data de las viejas cárceles venezolanas donde los presos usaban grilletes. Aquellos con mayor poder económico o influencia tenían a su “jalabolas” particular que los ayudaba a cargar o arrimar las pesadas bolas de hierro que tenían aferradas a sus tobillos con cadenas.
Corotos: Sinónimo popular de cosas, objetos genéricos. El expresidente Antonio Guzman Blanco tenía una gran colección de cuadros del artista francés Jean Baptiste Corot.  Cada vez que tenía que cambiar de residencia le pedía a los empleados y personas de la servidumbre “¡Cuidado con los Corots! Para que tuvieran precaución al embalar y trasladar los cuadros. Luego estos empleados fueron generalizando la palabra a todos los objetos de la casa.
Echarse los palos: Beber licor. Al abolirse la esclavitud, los hacendados se negaron a pagarle a sus antiguos sirvientes con monedas de plata. Por lo que hacían tablillas con el sello de la hacienda para que pudieran ser canjeadas en las pulperías y bodegas por víveres. Muchos preferían comprar licor por lo que pedían “un palito de ron”, “un palo de miche”, etc. Al tener que contar en que habían despilfarrado las tablillas o palitos decían “me eché los palos”.
Dejar el pelero: Significa huir rápidamente de un lugar. Se dice que los indígenas venezolanos al seguir el rastro de una presa decían que la misma había salido corriendo al dejar rastros de pelo en el suelo o en la pared de su refugio. “Dejó el pelero” al sentirse amenazada.
Echarle pichón: Significa hacer un esfuerzo para lograr algo. En los antiguos pueblos y ciudades venezolanas, el agua se obtenía de bombas o fuentes públicas que había que utilizar con esfuerzo físico. Estas bombas tenían un letrero que decía “Push on”, para indicar que había que empujar la palanca para lograr extraer el agua. Al venezolanizarse quedó la expresión “Echarle pichón” para señalar a alguien que tenía que sacar el agua haciendo fuerza en la palanca.
Echar un polvo:  En el siglo XIX y comienzos del siglo XX se popularizó el uso del rapé, (polvo de tabaco inhalado). Como cortesía los hombres se lo ofrecían a las damas: ¿Quiere echar un polvo? Muchas veces los mismos tenían urgencia de inhalarlos por el síndrome de abstinencia y se ausentaban de la reunión social para hacerlo en solitario ya que era de mala educación hacerlo en público. Sin embargo no siempre era para esto sino para tener un encuentro sexual furtivo con una damisela.
Guachiman: Vigilante o sereno. Viene del inglés venezolanizado Watchman.
Macundales: Las compañías extranjeras que extraían el petróleo venezolano traían un conjunto de herramientas de la marca “Mack and Dale”. Cuando terminaba la faena, los obreros venezolanos acuñaron la expresión “recojan los macundales” para referirse a dichas herramientas de trabajo.
Pela bolas. Pelar Bolas: Proviene del hecho de que un jugador de besibol no es capaz de realizar atrapadas es cuestionado y relegado al banco o separado del equipo. Por lo que es visto como alguien de poco valor, importancia o utilidad. En su uso actual se asocia con la carencia de valores económicos por lo que no es tomado en cuenta.
Güebón: Los animales de granja con genitales muy grandes suelen tener un andar lento y torpe. De ahí que hoy en día se use este adjetivo para señalar personas torpes o con poca sagacidad.
Gozar un puyero: Pasarla muy bien. Antiguamente (hasta hace 30 años) existían monedas de 5 céntimos llamadas “puyas” o “chivas”. Solía dárseles a los niños para que compraran golosinas o chucherías lo cual les causaba alegría.
Mamar gallo: Se usa para denotar que a alguien se le está haciendo una jugarreta. En las peleas de gallos se acostumbra a succionar la cabeza del gallo para que este se vuelva desconcertado y a la hora de la lucha el mismo huya y no enfrente al otro gallo, logrando cansar a su oponente. Una vez recobrado el sentido de la orientación puede atacarlo con mayor oportunidad. Dicha práctica se considera ilegal y poco honorable y ante la sospecha de su uso se exclama: ¡Me están mamando gallo!
Cotufa: Es nuestro pop corn o palomitas de maíz. Viene de los sacos con los granos de maíz para tal fin que tenían la inscripción “Corn to fry” que al venezolanizarse dio origen a dicha palabra.

¿Vas a seguir Abigail?: En los años 80s RCTV transmitió la telenovela “Abigail”, protagonizada por Catherine Fullop y Fernando Carrillo. Dicha telenovela duro mucho tiempo al aire por lo que se tornó aburrida y monótona. ¿Vas a seguir Abigail? Lo usamos para expresar fastidio por algo insistente o que dura más de lo necesario.

Como vemos, la temida y tontamente satanizada transculturización del lenguaje ha sido necesaria en la adopción una jerga propia en los venezolanos. Y en muchos otros la adaptación a nuevos usos y realidades de los tiempos han creado otras. El lenguaje es vivo, cambiante y evoluciona siempre. Y en Venezuela nos da identidad, soberanía y cultura inconfundible.


Referencia bibliográfica:
  • Alexis Marquez Rodriguez: Muestrario de voces y frases expresivas del habla venezolana 

Buen mensaje, mal lenguaje


La política venezolana se define con votos. Votos que se han quedado cortos en la alternativa democrática para acceder al poder. ¿Por qué no se logra llegar a las masas? ¿Por qué si creemos tener una mejor propuesta para el país, no contamos con una avalancha de votos duros que resistan cualquier ventajismo, regaladera de dinero y electrodomésticos, amenazas de pérdida de trabajo, beneficios y otros? Porque, entre tantas cosas, desde hace muchos años no logramos conectar el mensaje con el lenguaje. Lo que decimos con el cómo lo decimos. Hablamos “bonito” pero no nos damos a entender.
El venezolano se ha acostumbrado a un tipo de mensaje imponente, se deslumbra ante quienes transmiten fuerza y autoridad. Si revisamos los liderazgos surgidos en los últimos 200 años lo corroboramos. Esto posiblemente sea ante la necesidad de sentirnos protegidos, seguros, esa tranquilidad de saber que estamos en manos de alguien mas fuerte y poderoso que nosotros. No es precisamente un signo de debilidad o barbarie. Si no que, ante una sociedad con pocas oportunidades de progreso o con inestabilidad por conflictos políticos y sociales, lo mejor es una “mano dura” que ponga orden y nos deje dormir tranquilos.
Otro de los rasgos a tomar en cuenta es que nos gusta que nos hablen sin muchos rodeos. Aunque sea una conversa o discurso largo, el incluir frases que nos resuenen o afecten de forma directa nos atrae. Muchos políticos de oposición han cometido el gigantesco error de querer hablarle a las “masas”, a todos los públicos. AL hacerlo, ningún sector logra sentirse plenamente identificado. Siente que le falta “algo” al discurso. Yo recomiendo fijar nuestra comunicación al sector que necesita mayor apoyo en estos momentos como lo son los de mas bajos recursos. Sin caer en la demagogia hay que centrar nuestro lenguaje en ellos, comprender lo que quieren y necesitan, saber de sus inquietudes, lo que los motiva y a lo que le temen. Para que de forma sincera y eficiente podamos abocarnos a presentarles alternativas de solución a sus situaciones diarias como el desempleo, la seguridad, servicios públicos, educación y mejoramiento integral de la calidad de vida. Yo, honestamente, me guardaría las palabras o actitudes que pueda gustarle a la clase media y alta para encuentros muy cercanos o íntimos. Sinceramente a la gente que mas nos necesita poco le importa cuánto se le regala a Cuba, el decrecimiento del PIB o la producción de PDVSA. Y eso no los hace malos ciudadanos, es que simplemente los riesgos de inundación o la falta de electricidad en sus comunidades le importan en mayor medida.
Apuesto por un lenguaje fuerte, atrevido pero popular, directo a las aspiraciones de los sectores populares. Sin tantas palabras rebuscadas o cifras difíciles de recordar. Vamos al grano, a lo que quiere la mayoría pero sin ser un circo. Ellos no necesitan saber cuanto hemos estudiado o viajado. De nosotros necesitan soluciones prácticas y tangibles. Solo así podremos conectarnos con las bases, para que los partidos crezcan de abajo hacia arriba de forma sólida, constante y perduren en el tiempo. Y una vez con responsabilidades de gobierno otorgadas por el pueblo, poder construir la Mejor Venezuela.

La educación política, la llave maestra.

Estos son tiempos donde mas que nunca es necesaria la reformulación de la forma de hacer política en Venezuela.
Las nuevas generaciones exigen a los partidos sinceridad en sus propósitos para poder identificarse con ellos. Una mayor exposición de la política hace necesaria la transmisión de valores, principios y propuestas reales para aceptar seguir un lineamiento y apoyarlos en cualquier contienda electoral.
Pero por regla general, no se puede ofrecer algo que no se tiene. Es por esto que los partidos políticos deben acentuar en la preparación intelectual ideológica de sus activistas. Se debe educar y formar a conciencia y de forma productiva a toda la base en un discurso que pueda servir para impulsar liderazgos sociales que promuevan e impulsen soluciones reales y factibles a los problemas de cada comunidad, parroquia y municipio del país. No se puede ofrecer una política educativa progresista si no se es capaz de formar a quienes deben llevarla a cabo en caso de lograr estas posiciones de poder
El gobierno nacional ha logrado ocupar muchos espacios claves de formación a corto, mediano y largo plazo. Dominan el sistema educativo, salvo las universidades autónomas. Allí vemos como se trabaja para inculcar mensajes de apoyo a utopías anacrónicas inspiradas solo en el culto a la personalidad del líder y otros íconos sobrevalorados como el Che Guevara o Fidel Castro. Es la imposición de su manera totalitaria de ver el mundo, con sus ídolos de pies de barro y sus enemigos necesarios como el “imperio” o la “CIA”. Su lucha personal pero ficticia entre el bien y el mal.
Los partidos deben tener establecido y en funcionamiento continuo sus centros de formación de activistas. Es una política interna que conlleva la apertura del debate y el surgimiento de nuevas ideas que se adapten a los tiempos y a las realidades sociales actuales. Es un hecho que las organizaciones políticas que no tienen clara su dirección y postura ante todos los aspectos que afectan la vida diaria de los ciudadanos, no han logrado victorias electorales importantes a nivel nacional. Solo se han limitado a sostener algunos liderazgos regionales. Es por esto que la formación en cuanto al manejo del discurso ideológico, activismo de calle, liderazgo social, Derechos Humanos y valores es imprescindible para una lucha política coherente y transmitir nuestra visión del país que queremos. La mejor Venezuela.
En Venezuela existen diversas instituciones, algunas ligadas a partidos, que ofrecen cursos, seminarios y diplomados en temas sobre formación política. Iniciativa que me parece loable. Sin embargo yo apuesto por un sistema educativo partidista masificado, que vaya a las comunidades de forma constante, que estimule a las bases a participar en ellos, formando núcleos en todas las instancias geográficas y territoriales. No todos los activistas podrán movilizarse a las grandes ciudades para un taller. Es mucho mas efectivo si llevamos la actividad a ellos. ¿No es eso lo que luego ofreceremos a nivel macro en todo el sistema educativo venezolano? ¿No es lo ideal? Pues llevémoslo adelante en nuestros espacios.
La educación debe ser algo constante en todos los ámbitos y este no es la excepción. Además de proporcionar como valor agregado la fidelidad traducida en “votos duros”, la estandarización de procesos, la activación constante de equipos de trabajo incluso en épocas cuando no hay campaña electoral. Recordemos que estamos frente a un gobierno que mantiene una constante exposición y contacto con sus seguidores y esa, definitivamente es una de sus fortalezas. Se hace pues necesario entonces aplicar estrategias que conduzcan a una activación de fuerzas democráticas que conserven las perspectivas sobre los problemas reales de la gente. Y esto solo es posible si estamos lo suficientemente preparados didácticamente para conectarnos con nuestro pueblo.

Lo que nos falta


Superado (de mi parte) el despecho post 7-O y ya adentrándonos en la campaña para las elecciones regionales, sigo con la fe intacta en que en algún momento este gran país que es Venezuela, dejará la sombra del militarismo y la farsa socialista para seguir el camino del progreso.
Ahora bien, ¿Por qué no ahora?
Porque, según mi criterio, aún no merecemos ser gobierno. Aún no nos hemos ganado tener esa gigantesca misión de tomar las riendas del país y marcar una diferencia. Ser relevantes. Hacer historia.
Una de los pilares que sostienen la democracia es la fortaleza de los partidos, ese empuje para mantener a los ciudadanos organizados en base a proyectos, ideologías y visión de país. Hemos ganado un terreno inmenso al darle protagonismo a partidos de alternativa democrática que hacen vida en la oposición. Algunos emergentes, otros con algún trecho ya recorrido. Pero lamentablemente sin conexión real con las bases más allá de la búsqueda de votos.
Pero una de las cosas que nos ha demostrado estos 14 años de gobierno de Chávez, es que es totalmente inútil centrarnos en propuestas que no pasan de ir en su contra.
La ciudadanía nos exige alternativas sinceras. No se sienten identificados con ese discurso de sacar a los rojos y ya. Para una gigantesca parte de la población eso es un salto al vacío. Un miedo inmenso a perder lo poco que obtienen a cambio de nada.
Es por esto que, ahora mas que nunca es vital que los partidos dejen de ser solo maquinas electorales, buscadores de votos para cada elección. Es necesario ir mas allá. Asumir un liderazgo social.
Ese liderazgo que se adentra en las comunidades con mayores carencias, hacerles ver que merecen una vida mejor. Un liderazgo sincero que viva en carne propia los problemas de apagones, contaminación del agua, transporte deficiente, la delincuencia y la falta de empleo, entre otros.
Preguntémonos ¿cuándo fue la última vez que uno de nuestros líderes políticos asumió el liderazgo social en un reclamo por inundaciones? Claro que algunos lo han hecho. Pero necesitamos que lo hagan todos.
Para ilustrar un poco acerca de cómo muchos habitantes de comunidades ven a nuestros líderes políticos imagínese que usted está esperando en una parada de bus. Está lloviendo, pasa un carro a toda velocidad y lo baña a usted y a todos allí. Luego viene un malandro y lo asalta. Para después recibir el saludo de alguien que viene fresco y con una sonrisa de oreja a oreja a pedirle sin mas: Vota por mi!
¿No es para mandarlo al carajo?
Pues así mismo nos ve muchísima gente en las comunidades. No estamos ofreciendo nada concreto, no estamos viviendo lo que ellos viven, no entendemos su realidad concreta. Les hablamos de inflación y del dinero que se regala a Nicaragua. Cosas que no sabemos si le importan. Cuando la preocupación real de esa persona es que se le fue el agua desde hace un mes. Y tenemos el descaro de solo ir a pedirles para nosotros.
Para poder ganar, para poder ofrecer una alternativa real a esos 8 millones y pico de personas, debemos conectarnos con lo que necesitan. El insulto y la descalificación a ellos, es la estrategia mas torpe y llena de ignorancia que se pueda hacer. Eso es rabia y resentimiento. Cuando alguien de los nuestros lo hace, es tan igual como el de otro bando que habla de oligarcas, majunches, etc. No son mejores ni peores que nosotros. Y si no somos mejores, no merecemos gobernar este país.
El progresismo lo viviremos cuando seamos capaces de potenciar a nuestros lideres sociales y comunitarios. Cuando seamos capaces de formarlos y multiplicarlos en cantidades industriales. En masa, con discurso y acciones coherentes, reales. Lejos de aquella época oscura donde el líder es solo aquel que sale en Globovisión.
El liderazgo será reconocido por la base. Por quienes mueven a Venezuela. Desde los barrios, parroquias y municipios. En una campaña que no tiene fecha de culminación, es constante. No de cada seis años.
El ser líder es algo que se logra, se merece. No algo que se negocia a espaldas de los ciudadanos.
El día que todos entendamos eso, la mejor Venezuela será posible.

Psicología y liderazgo espiritual en el deporte. ¿Compatibles o rivales?


Mucho se ha hablado en el deporte de alta competencia en la actualidad, acerca de la importancia de los profesionales de ayuda dentro del equipo técnico y de preparación integral de los atletas.
El ser humano, por ser una unidad bio, psico, social necesita tener un balance entre todos los aspectos que influyen en su rendimiento integral. Y los deportistas no son la excepción.
Es necesaria la presencia de profesionales de la conducta tales como psicólogos, terapeutas y orientadores que complementen la labor de la institución y entrenadores. Estos últimos han dado paso a la influencia científica que ejerce el uso de la psicología como una herramienta vital que acompañe la puesta a punto de las estrategias, tácticas y optimización del rendimiento físico.
El profesional de la conducta enfocado en deportes, tienen como función dirigir correctamente todo el potencial del atleta a nivel mental. Por medio de diferentes técnicas, consolida la planificación de objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo.
Busca la sistematización de rutinas positivas que brinden estabilidad y seguridad en el atleta para afrontar las diferentes situaciones, dentro del terreno de juego y no perder la perspectiva y convicción acerca de su capacidad para afrontar los retos.
Estos profesionales, además se valdrán de instrumentos de observación y evaluación de actitudes, conductas, pensamiento y percepción del entorno y del deportista en si. Para así poder determinar los elementos que puedan influir positiva o negativamente en su desarrollo, tanto individual como dentro de un grupo. Así como el evaluar y ejecutar estrategias que ayuden al equipo completo en la búsqueda de un comportamiento orientado al éxito.
También le otorgan al atleta herramientas de automotivación para afrontar retos y reveses. Así mismo para manejar el éxito y no caer en triunfalismos que sobrevaluen sus capacidades. En este aspecto es donde se nota el trabajo en aquellos deportistas que logran sobreponerse a situaciones familiares y profesionales adversas, así como la disciplina de aquellos que logran las victorias para celebrarlas de la forma y en los momentos adecuados.
Esta figura se complementa con el líder espiritual del equipo, quien rara vez es el mismo. El líder espiritual por lo general es el entrenador o algún integrante del cuerpo técnico, el capitán, el jugador con mayor experiencia, o aquel que sus valores religiosos y morales sirven de ejemplo y guía a sus compañeros.
Un líder espiritual en el deporte podemos verlo en la figura de Phil Jackson, multicampeón con los Chicago Bulls y Los Angeles lakers de la NBA, quien con sus convicciones morales y religiosas, ha encontrado su manera particular de influir en el ánimo de los jugadores a su mando.
Puede complementarse perfectamente con el psicólogo o el orientador deportivo para unir esfuerzos en la búsqueda de la armonía en el grupo. Aunque, obviamente, sus acciones y procedimientos sean muy diferentes.
El líder espiritual actuará en base a sus experiencias, su calidad humana y su buena voluntad. No necesariamente conoce de técnicas de ciencias de la conducta como las que maneja un psicólogo. El psicólogo actuará en base al diagnóstico científico y profesional que realice.
En caso de que ocurran discrepancias entre ambos, deben poner de su parte para lograr un consenso, cada quien desde sus puntos de vista válidos en pro del mejor escenario para el equipo.
Cuando estos dos personajes logran compenetrarse y trabajar en conjunto con el resto del cuerpo técnico y directivos se pueden obtener resultados sorprendentes, incluso para los mas entendidos y convertir un equipo subestimado en una maquinaria ganadora, exitosa, llena de seres humanos en el camino de la estabilidad, la paz y el don de ganadores en sus manos.